Manus x Machina, cómo es que la tecnología ha influenciado a la moda

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La nueva exposición del Metropolitan Museum of Art en Nueva York trata uno de los temas más actuales, y a la vez más antiguos, que se hayan podido haber elegido. En una era en la que pareciera que nuestros smartphones forman parte de nuestros cuerpos, hemos llegado a creer que cerca se encuentra una nueva etapa en la que así llegue a serlo. Sin embargo el “wearable tech” no es algo que Andrew Bolton, curador del Costume Institute, buscaba abordar con su exposición de este año.

El autor de esta nueva muestra de verano busca que el espectador logre plantearse realmente si las connotaciones de valor tradicionalmente aportadas a cada uno de los procesos que conlleva la moda, tanto el realizado a mano, como aquel hecho con la ayuda de distintos tipos de maquinaria, siguen siendo vigentes en una era en la que el ritmo de la industria avanza a un paso cada vez más acelerado y en el que distintas tecnologías llegan a realizar su aporte en la creación de prendas y accesorios; el ready to wear se enfrenta al fast fashion y a su vez al haute couture. Con procesos que desafían a las tradiciones, hoy en día realizar una prenda con ayuda de tecnología puede llegar a resultar en un proceso igualmente o incluso aún más desafiante que aquel hecho completamente a mano, como lo menciona Bolton mismo: “Quería cuestionar el supuesto de la mano frente a la máquina. Uno siempre piensa que la mano es representativa de superioridad o de lujo, que la máquina es inferior. Sin embargo, a veces, una prenda de vestir producida por una máquina conlleva un proceso mucho más lento y complejo”.

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La exposición, con sus más de 170 piezas, se encarga de sobreponer aquellas creaciones de los diseñadores que ‘fetichizan’ los recursos tecnológicos contra aquellos que lo hacen con la obra manual. Con creaciones que van desde las prendas a control remoto de Hussein Chalayan, los pliegues de Issey Miyake y las piezas impresas en 3D de Iris van Herpen, antagónicas a las de creadores como Minucia Prada, Cristóbal Balenciaga y Christian Dior, el espectador logra recorrer la evolución de la industria partiendo desde la máquina de coser hasta nuevas tecnologías aplicadas como el corte láser, el modelado a computadora, la soldadura ultrasónica y la impresión en 3D, que según el curador, tiene el potencial de ser tan radical como la máquina de coser en términos de democracia. Porque, ¿podemos siquiera imaginar cómo sería -o será- la moda en el momento en el que cada individuo, desde la comodidad de su casa y con la ayuda de una computadora e impresora pueda no solamente idear sus diseños sino producirlos por completo?

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¿Pero qué es lo que inspiró a la creación de esta exposición? Diversos factores, entre ellos el entendimiento de que en realidad no existe una competencia entre estos dos distintos tipos de manufactura, sino que existen para complementarse una a la otra, formando así el ADN de la moda actual.

Curiosamente, Bolton comenta que al darse cuenta de que el haute couture oficialmente surgió durante la misma década en que la máquina de coser moderna fue perfeccionada, logró aprender cómo es que los viejos límites de lujo y confección cada vez se encuentran más difuminados. Sin embargo, el curador también se plantea el acelerado ritmo que lleva la moda hoy en día y la manera en que el espectador olvida, o simplemente no tiene tiempo de apreciar lo que observa, “así que creo que al tratar de centrarse en el proceso, tratando de concentrarse en las técnicas, en la toma real de la moda, es una forma de tratar de hacer que la gente lo mire”.

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