¿Aburrida de tu armario? Quizá es momento de renovarlo

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Probablemente la respuesta sea afirmativa, así que nos hemos dado a la tarea de preparar una lista con unas cuantas premisas que demuestran si esa sensación que tienes es o no real. Muchas veces es (definitivamente) urgente una renovación de existencias, pero otras tan sólo se trata de reorganizar bien el closet. Veamos cuál es tu caso y cuántas de ellas cumples, si son más de dos, ¡es hora de renovar!

1) Nunca tienes nada que ponerte: punto básico y número 1

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Si cada vez que abres el armario deduces que no tienes nada que ponerte es la prueba incuestionable para ir pensando en refrescarlo. Como decimos, que tu armario esté repleto de ropa, no significa que tengas qué ponerte en cada ocasión. En este momento comienza la renovación.

2) Guardas temporada tras temporada

En este punto vale la pena matizar: si llevas más de dos temporadas sin usar una prenda, mejor deshazte de la ella, lo más seguro es que no la vuelvas a utilizar; pero piénsalo un poco mejor si se trata de una prenda básica y de buena calidad, de las que poco a poco van formando un buen fondo de armario, ¡esas nunca están de sobra!

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3) Falta de equilibrio

¿La mayor parte de tu vestidor está formado por pantalones? O por el contrario, ¿está cargado de faldas? ¿Sólo tienes vestidos? Echa un vistazo y mira si el número de prendas está nivelada o si la balanza se inclina más hacia unas que hacia otras. ¿Estás estancada en un estilo definido? Tal vez sea tiempo de innovar y probar cosas nuevas.  ¡Sal de tu zona de confort en cuestiones de vestir!

4) Closet monocromático

Está bien ser una fanática del color negro (como muchas celebs), sin duda estiliza y es un color de los más elegantes, pero hay un mundo lleno de color en el exterior. Esta premisa aplica de igual manera a las amantes de cualquier otro tono. Intenta no encasillarte y prueba a dar un poco de colorido a tu closet, es bueno incluso para el estado de ánimo.

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5) Complicado de combinar

Aunque sean de tus prendas preferidas, quizá no merezca la pena si son extremadamente difíciles de combinar. Trata de buscar ropa que haga un buen mix con otras prendas que ya tengas, de esa manera le sacarás mucho más partido. (No somos Olivia Palermo, ni tampoco tenemos su ropero…)

6) “Para cuando baje de peso…”

Esto es como los ‘por si acaso’ cuando haces una maleta. Sabes que probablemente no lo vas a usar, pero quién sabe, ¿y si lo necesitas (forzosamente) en algún momento? La respuesta casi siempre es no, pero insistes aún a sabiendas que no volverás a ponértelo nunca. Si no es tu talla, tan sólo déjalo ir…

7) Pura tendencia

No tiene nada de malo pero en ciertas ocasiones ser una fashion victim tiene sus consecuencias. ¿Sientes que tu armario está demodé y sólo ves tendencias pasadas (pueden estar pasadas en tan sólo una temporada)? Lo más seguro es que hayan tenido su período de esplendor, pero hay que se retirarlas de la circulación y darle aire a tu armario.

(Tip: Está bien ir a la última moda, pero intenta equilibrar cuando vayas de shopping e invierte en básicos, nunca te cansarás de ellos)

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8) No te cabe ni un zapato más pero siempre llevas los mismos

Que a muchas de nosotras se nos van los ojos detrás de cada stiletto, peep toe, mule ankle boot que se atraviesa en nuestro camino, no es algo nuevo pero seamos realistas, tenerlos en el vestidor de adorno no es muy práctico. Si inviertes en ellos ten claro que les vas a dar uso, no vale después ir siempre con las clásicas (y, por cierto, comodísimas) bailarinas. Igual en el caso contrario: no encontrar en el vestidor un sólo tacón… piensa en esas ocasiones especiales, ¡te librarán de más de una!

Y ya que nos ponemos en marcha aprovechemos el dicho: ‘no hay mal que por bien no venga’. Es bueno saber que es sano renovar el closet y dejar espacio, bien para nuevas prendas o bien, simplemente, para dejarlo ordenado y poder ver de una sola ojeada todo nuestro repertorio.

Por cierto, después de la limpieza habrá muchas prendas que descartes que todavía estén en buen estado y puedan tener una segunda vida fuera de tu armario, así que piensa en donarlas (o venderlas), podrían ser la pieza perfecta para otra persona.