Dolores del Río, la diva mexicana que conquistó Hollywood con su estilo único

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Aproximadamente 1939. No es difícil imaginar alguna de las fiestas que Jack Warner (de los hermanos Warner) ofrecía en su casa y entre música, alcohol, glamour y otros estimulantes, ver departir a las grandes figuras del cine de la época. Ahí, rodeado por el Hollywood dorado, un joven Orson Welles mirar en un extremo de la sala y encontrarse con la diva que cautivo su atención en Ave del paraíso: Dolores del Río.

La leyenda dice que así comenzó el romance entre la actriz mexicana y el entonces genio precoz, una relación que tendría como escenario principal el proceso de producción de Ciudadano Kane, que con el tiempo se convertirá en una de las grandes cintas en la historia del celuloide.

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La meca del cine se rendía ante la belleza de Dolores del Rio, una mujer de estilo y presencia únicos. Una novedad dentro de la industria que se colocó a la par de las grandes figuras de la época como Marlen Dietrich, Greta Garbo o Bette Davis.

Por su parte, Orson Welles desde la adolescencia había sorprendido desde las tablas de Broadway. Sin embargo, saltó a la fama con su narración en directo de La guerra de los mundos, que causo el pánico entre la sociedad norteamericana por su nivel de realismo.

El magnetismo era evidente. Primero en secreto, pues Del Río estaba casada con el director de arte Cedric Gibbons, después, la prensa no dejo de especular sobre sus apariciones públicas hasta que la relación cobró intensidad en 1940. En paralelo, los estudios RKO, ponían en manos de Welles un contrato para filmar con absoluta libertad creativa.

Durante los más de 80 días de filmación, Dolores del Río se convirtió en cómplice de Welles, quien con apenas 26 años de edad, preparaba uno de los más grandes aciertos cinematográficos de la historia y ella sería la inspiración y el temple detrás.

El filme se estrenó en mayo de 1941. Los fotógrafos captaron a la pareja en el evento del Teatro Palace de Nueva York luciendo un estilo Hollywood clásico. La critica fue alentadora para la cinta. Después del logro creativo que resultó ser Ciudadano Kane, todos los intentos de la pareja por colaborar profesionalmente resultaron menores y ninguno de ellos se concreto.

Intentaron levantar un proyecto con ayuda del poeta mexicano Salvador Novo, una versión cinematográfica de la conquista de México donde Welles interpretaría a Hernán Cortés y Dolores del Río a La Malinche. Nunca se concretó. Después, de la mano de Chano Urrieta, exploraron la posibilidad de filmar una adaptación de la novela Santa de Federico Gamboa. Nunca se concretó. Otro intento fue el de plasmar en la pantalla una historia de conspiración Nazi en México, Por problemas de permisos para la filmación en México, nunca se concretó.

Sin embargo, Dolores fue su compañera en otros proyectos fuera de la gran pantalla, en series radiofónicas y actos de ilusionismo por los que él también fue célebre. Cuando parecía que por fin compartirían créditos en una película, Welles abandonó la filmación de Journey Into Fear para viajar por Brasil con la intención de comenzar una película sobre América Latina y abandonó también toda comunicación con la protagonista.

Este fue el final de la historia de amor entre la diva mexicana que sedujo a Hollywood y el Niño terrible que revolucionó la industria de la radio y el cine.