La pornovenganza: violencia en los tiempos de redes sociales

Tu cuerpo es tuyo, tu sexualidad es tuya y no tienes porqué avergonzarte de vivir tu vida sexual como quieras ni de ser víctima de un delito.

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Ilustración por @angecanomx
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Entrevista de Valeria Baqueiro a Ana Baquedano Celorio

Ilustración por Ange Cano

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La violencia hacia la mujer viene en todas las formas y colores. Vivimos en una era digital que ha convertido a las redes sociales en un arma blanca para los agresores, creando formas de agresión que poco tienen que ver con la violencia física pero con un carácter psicológico de la misma gravedad.

El sexting -envío de fotos o videos sexuales por celular- es una práctica que ha ido en aumento los últimos años. Desafortunadamente, también se han desatado los casos de sextorsión hacia las víctimas que en su mayoría, son mujeres menores de edad.

Cuando Ana tenía 16 años, ella y el niño con el que salía decidieron probar esta forma de vivir su sexualidad. Ambos acordaron enviarse fotos, verlas y eliminarlas después. Esa confianza y seguridad duró lo que su relación pero cuando terminaron, la situación cambió. Ella preguntaba por la foto, él se quedaba en silencio y le colgaba el teléfono y a pesar de que nunca hubo una amenaza, algo en su silencio la hizo sentir insegura.

Ana Baquedano es una activista yucateca que después de haber sido víctima de pornovenganza, hizo frente a la situación y decidió hablar del tema públicamente; ayudando a otras víctimas y logrando que este tipo de violencia fuera tipificada como delito en el estado de Yucatán.

“Habían cosas escritas en los baños, en las mesas, en redes sociales y con el discurso de que yo me lo había buscado”.

Ilustración por @angecanomx

Ana Baquedano nos cuenta sobre ese momento de su vida y cómo gracias a eso, hoy puede ayudar a otras mujeres que se encuentran en esta situación.

¿Cómo fue tu lucha interna? ¿Cómo fue tu manejo de la culpa tomando en cuenta el daño y la impotencia al recibir una agresión ajena?

AB: Fue un proceso largo. Pasaron dos años antes de poder hablar públicamente del tema. Algo que he entendido con este tema es que no le tienes miedo a tu agresor, le tienes miedo a tus papás, a tus amigos, a la escuela, a la reacción que puedan tener tus seres queridos; pero incluso, aunque no vayan a reaccionar bien, es mejor que lo sepan a vivir con la tortura de la incertidumbre. Pedir apoyo desde el principio es súper importante. Yo me tardé dos años pero una vez que tuve el apoyo de mi familia y mis amigos, fue mucho más fácil recordarme a mí misma las cosas que se te olvidan cuando estás en esa situación.

Sigues siendo tú, tu vida sigue siendo la misma, vales lo mismo, ese recordatorio es fundamental cuando estás en una adversidad como esa, necesitas gente que te lo recuerde.

¿Qué sentiste cuando te diste cuenta que también mujeres compartían tu foto?

AB: Yo tengo una política muy inclusiva en este sentido. Para mí todos somos agresores, hombres y mujeres. Nosotras hemos visto “packs” de otras personas, hemos participado en el chisme de las fotos de alguien más y hacer eso ya es agredir y violar la intimidad de alguien. Todos tenemos que entender que jugamos un papel y una responsabilidad enorme en esta problemática; por algo son cadenas masivas de difusión y no es una historia entre el agresor y la víctima.

¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que encontraste al querer tipificar la ‘pornovenganza’ como delito?

AB: México está muy atrasado en temas de ciberseguridad y si es ciberseguridad mezclado con género, mezclado con sexualidad, peor.

El reto más grande ha sido y seguirá siendo que no tenemos la sensibilidad para tratar con estos temas. En las fiscalías y en los ministerios públicos es trágico el nivel de revictimización. Cómo le quieren pedir las fotos a las víctimas, no resuelven los delitos y solo las hacen perder el tiempo. Finalmente este no es un tema jurídico, el juicio que sufren las víctimas no se lleva a cabo en tribunales, se lleva a cabo en sus familias, en sus escuelas, con sus amigos. Es un tema social y hay que apostarle a cambiar la forma en la que se ve y la ley ayudó a poner sobre la mesa que el que está mal es el agresor.

A diario las mujeres estamos expuestas a que la sociedad nos cosifique y/o sexualice por nuestro cuerpo, ¿crees que deberíamos luchar por la normalización del desnudo femenino?

AB: Le estás preguntando a una persona que aboga y ama el desnudo en general y creo que definitivamente habría que trabajar en la desexualización de nuestros cuerpos. Me enferma que realmente se crea que una foto de una mujer topless implica su valor como persona. Este tema no es aplicable a todos los contextos, a niñas de comunidades o de familias muy conservadoras, no cualquiera lo puede hacer, pero las que sí, es importante que lo hagamos. Es importante que nos recordemos que tu cuerpo es tuyo y cuando muestran una foto tuya desnuda no están exponiendo lo más preciado que tienes, porque lo más preciado eres tú y nunca va a poder ser retratado en una imagen. Es importante usar ese recurso para contradecir a las personas que le dan tanto poder a este tipo de contenido.

El desnudo femenino es increíble y es súper empoderador para muchas mujeres.

Con el auge en el uso de redes sociales y el fácil acceso a todo tipo de información ¿qué medidas deberían tomar las escuelas para evitar la divulgación de “packs” de mujeres?

AB: Los primeros que tienen que entender este tema son administrativos, directivos y docentes. No pueden enseñarle a niños o adolescentes a actuar de una forma no violenta si tú mismo lo estás promoviendo cuando lo manejas insensiblemente. También creo que es importante tener un protocolo de actuación tanto para las víctimas como para los agresores; cómo vamos a trabajar con ellos y qué medidas vas a tomar para decirle a la víctima que estás de su lado pero también, lograr una reinserción a la sociedad de este niño que hoy está compartiendo la foto de una mujer.

Con estas acciones se empieza a manifestar la violencia de género y es importante tomar acciones concretas y tratar este tema como lo que es, algo grave. Involucrando también a los padres de familia porque lo que más pone a las mujeres en riesgo, es no saber si contarán con el apoyo de sus seres queridos.

¿Qué consejo le darías a personas que estén o hayan pasado por una situación de sextorsión? ¿Cómo pueden actuar?

AB: De entrada les diría que NO intenten pasar por esto solas porque es un deporte de alto riesgo. Busquen a su “adulto de confianza”. No tienen que ser sus papás, puede ser su tía, su prima, la psicóloga pero busquen una red de apoyo.

Si quieren denunciar es muy importante que guarden todo. Capturas de pantalla, links, el url del perfil, las conversaciones, las horas, todos los datos son importantes para poder ir a poner una denuncia. Pasar por esto implica también un trabajo hacia fuera; cómo vas a hablar de esto, cómo vas a trabajar contigo y qué significado le vas a dar tú a la experiencia que estás viviendo.

Tu cuerpo es tuyo, tu sexualidad es tuya y no tienes porqué avergonzarte de vivir tu vida sexual como quieras ni de ser víctima de un delito.

No te arruina la vida, no te compromete a nada ni te quita tu valor.