El Privilegio de Olvidar que eres LGBTIQ+

It Gets Better México

339
Foto: Getty Images
- Publicidad -

Por Alex Orué

Esa es la utopía. Olvidar que eres LGBTIQ+. Vivir sin etiquetas. Olvidar que debes cuidar cuándo y dónde te agarras de la mano de tu pareja. Olvidar de ser discreto a la hora de despedirte de beso en un aeropuerto. Olvidar que tu cuerpo es señalado y etiquetado por los demás, ignorando lo que sientes.

Publicidad

Thomas Roberts en una conferencia de la campaña de Free & Equal en las Naciones Unidas en 2014 hizo conciencia de ello al recordar que incluso en los lugares donde creíamos haber ganado la batalla, seguíamos siendo objeto de violencia, mientras que en gran parte del mundo seguimos obligados a vivir clandestinamente.

El hecho de que nuestras marchas tengan un enfoque de “orgullo” es con la intención de darle la vuelta a esta realidad, de sabernos dignos de un trato igualitario, de los mismos Derechos Humanos. Se trata de un empoderamiento, pues.

Alrededor de las Marchas del Orgullo, temporada que ya está próxima a concluir, cada año traen debates y críticas sobre cómo deberían ser, y conforme las nuevas generaciones se van integrando a la conversación, se muestra confusión y desencanto con la forma de expresarnos en estos eventos masivos. ¿Por qué? Principalmente se debe a que hemos fallado en documentar nuestra historia, de cómo y por qué tuvimos que salir a las calles a marchar, así como hemos fallado en ser claros del por qué usamos a nuestros cuerpos para transmitir nuestros mensajes.

El Orgullo de Olvidar que eres LGBTIQ+
Foto: John Lamparski / Contributor/ Getty Images

Nuestra comunidad, y por ende nuestras agendas, es muy variada. Desde derechos reproductivos y sexuales, hasta mismos derechos a la vida familiar son parte de la conversación y objeto de ataque de los grupos anti-derechos. Desde reclamar libertad de amar a quien sea y donde sea en los 70s, hasta demandar atención para salvar a nuestra comunidad de una epidemia que casi nos acaba en los 80s y 90s. Nuestra agenda ha evolucionado.

El Orgullo de Olvidar que eres LGBTIQ+
Foto: Evening Standard / Stringer/ Getty Images

En los últimos veinte años hemos ganado visibilidad pero también una mayor conciencia de lo mucho que nos falta para ser tratados dignamente. El posicionamiento de nuestras prioridades como colectivo responden a una dinámica que reflejan lo que ocurre en la sociedad en general: va primero lo de las mayorías. Nos falta entender lo mucho que podemos hacer para poner al frente temas que afectan a las personas bisexuales e intersex, por ejemplo. Y no, el matrimonio igualitario no es un derecho sombrilla
para el resto de la agenda, ya que no hace nada para evitar el bullying por homofobia y transfobia en las escuelas, ni hace nada por prevenir crímenes de odio por homofobia y los transfeminicidios. Es un hecho que el posicionamiento de las prioridades de nuestra agenda termina siendo un pleito de privilegios de los sectores lésbico-gay.

Nos falta mucho para reivindicarnos con la comunidad trans. Han sido las primeras personas en estar al frente en el campo de batalla y son quienes están más vulnerables por ser las más visibles, en especial las mujeres trans. Es por su activismo que sabemos la importancia de emancipar nuestros cuerpos ante la opresión social. Si te dicen qué hacer con tu cuerpo, no eres libre.

12th Mediterranean Pride Parade 2019 en Nápoles, Italia
Foto: Ivan Romano / Contributor/ Getty Images

Así que la próxima vez que critiques o escuches a alguien que critique a nuestras marchas como “carnavales”, recuerda que los hombros sobre los que estás parado son de quienes celebran sus cuerpos. ¿No te sientes representado? Marcha por ti, por quienes ya no pueden y por quienes aún no tienen el lujo de ser visibles.