Hacer propio lo ajeno para combatir el odio. ‘Queer’ como resistencia

Lo queer se utilizaba para referir lo que era completamente extraño, ahora sirve para nombrar lo que es completamente propio.

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Queer Billy Porter, Ezra Miller, Sam Smith
Fotos: Getty / @samsmith
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Por: Emilio Valencia.

La historia de la humanidad ha sido también la historia del rechazo. En la antigua Grecia, Aristóteles sentó las bases teóricas de la existencia social estipulando que el ser humano necesita de los otros para sobrevivir, nadie puede existir en ausencia de la sociedad y todos somos animales políticos. Quizás, hasta cierto punto, tenía razón. Sin embargo, el desarrollo de nuestra vida social ha probado que más que ser animales políticos, somos animales que segregan: tenemos una tendencia absoluta hacia la división y el rechazo. 

El rechazo se ha convertido en cotidianidad en titulares de noticias validando la violencia en contra de todo aquello que se considera diferente o ajeno al orden establecido por las “buenas costumbres”, ¿cómo hacer frente al odio? ¿cómo detener la espiral de violencia en nuestros propios cuerpos?

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A lo largo de la historia, las comunidades de diversidad sexual han sido blanco de ataques violentos y se ha generado una marca indeleble en memoria de todos los que se han ido por atreverse a ser distintos. Encerrados dentro de un clóset, lanzados hacia la intimidad del baño público, amordazados por hablar demasiado dulce, rechazadas por no usar vestido, muertas por decidir ser lo que nacieron siendo. Todos los cuerpos caídos bajo la sentencia de la heteronormatividad han enfrentado una doble carga de violencia que les ha orillado a establecer círculos de seguridad en torno a ellos mismos.

Vasija Griega Queer Arte Gay
Copa de vino pentatletas, 505-500 A.C. Foto: Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images

Quizá no haya manera alguna de detener definitivamente los constantes ataques del odio hacia lo diverso. No obstante, sí hay procesos de sanación que se fundan en la apropiación del daño y de la injuria. Lo queer busca establecer un lugar de resistencia frente a la maquinaria de poder heterosexual, apropiándose de una palabra que por años fue usada como insulto. Queer era un término destinado para nombrar a todo aquello indeseable en el comportamiento de los individuos, sirviendo para identificar lo que tenía condición de deshecho. Y dentro de esa completa extrañeza, antes definida como negatividad, se instala una comunidad que se resiste a ser nombrada desde la otredad. Lo queer no sólo defiende su condición de dignidad frente a la violencia heterosexual sino que también se rehúsa a aceptar que lo LGBT defina ciertas normas de “comportamiento deseable” incluso dentro de la diversidad.

Hermafrodita Arte Gay Queer
Hermafrodita. Del libro de John Mandeville // Foto: Fototeca Gilardi/Getty Images

Dentro de ciertas ramas de la teoría queer se considera que lo LGBT ha sido asimilado por las maquinarias de poder y ha generado una normativa igual de poderosa que la heterosexual, convirtiéndose así en un producto completamente higiénico que se presta para la explotación comercial y ha dejado de representar la lucha identitaria que tanto tiempo se esforzó en obtener.

Arte Queer
El baño de Venus por Gerda Wegener (1889-1940) // Foto Fototeca Gilardi/Getty Images

De esta forma, lo queer es un vehículo de resistencia que permite que los individuos adquieran la posibilidad de autodefinición sin la necesidad de ningún tipo de institucionalización que lo soporte o legitime. Desde una primera concepción en que lo queer se utilizaba para referir lo que era completamente extraño, ahora sirve para nombrar lo que es completamente propio. Ser queer es saberse otro y apropiar, en cuerpo, la completa libertad de ser distinto. Quizá una palabra no pueda detener el odio del mundo pero sí puede ayudar a que, al decirla, algunos se sientan más dispuestos a enfrentarlo.