¿En qué consiste el fraude alimentario y cómo combatirlo?

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El fraude en la industria de alimentos y bebidas es un gran negocio para quienes se dedican a esto, aquí te explicamos cómo funciona.

A nivel mundial, el costo del fraude alimentario se estima en más de 50 mil millones de dólares al año, y se ubica en términos de tamaño y rentabilidad, entre otros tipos de comercio ilícito mundiales, incluido el contrabando ilegal de madera, drogas y personas.

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El fraude alimentario consiste en el intercambio de productos falsificados, por productos de marca, lo cual resulta muy rentable para quienes se dedican a esto, pero para las marcas falsificadas, los daños suman importantes cantidades de dinero y es un perjuicio para los clientes que no obtienen lo que esperan. Este delito es tan grave para las empresa, que un solo incidente de fraude alimentario puede costarles a las marcas entre el dos y el 15 por ciento de sus ingresos anuales.

Australia, gracias a su buena reputación como uno de los proveedores de alimentos y vinos inocuos y de alta calidad, es un objetivo para los productores de falsificados, de hecho, se estima que la sustitución de vino australiano en Asia, por botellas falsificadas llega a ser del 50 por ciento o mayor, especialmente en las marcas de mayor costo.

Para combatir este comercio en crecimiento, se han desarrollado varias tecnologías que se encuentran en las primeras etapas de aplicación. Hasta el momento se han desarrollado tres tecnologías principales para combatir el fraude en alimentos, cada una con pros y contras.

Software de cadena de bloqueo digital y vigilancia remota.

La tecnología detrás del bitcoin permite rastrear los productos a través de su empaque a lo largo de las cadenas de suministro. El problema es que la manipulación y sustitución del producto dentro del embalaje es difícil de detectar. Sin embargo, si un producto ingresa en una región conocida por falsificación o sustitución, se podrá utilizar esta tecnología para verificar la integridad de la cadena de suministro.

Trazadores externos y tintas comestibles.

Se puede aplicar un marcador trazable a un producto, ya sea marisco, filetes o vegetales, que luego se puede rastrear a lo largo de las cadenas de suministro. Las tecnologías en este espacio incluyen micro puntos que se pueden ver bajo un microscopio; tintas comestibles, que pueden cambiar si no se mantienen los perfiles de temperatura; y aerosoles químicos o inmunológicos inertes, que pueden aplicarse y detectarse fácilmente incluso si están muy diluidos en productos alimenticios sólidos o líquidos. Desafortunadamente, la aplicación fraudulenta de trazadores sigue siendo un problema.

Biomarcadores.

El ADN, los productos químicos, los carbohidratos o las proteínas inherentes de un producto alimenticio pueden usarse para determinar las especies de animales o plantas en un producto, así como su origen y su estado de seguridad alimentaria. Estas tecnologías se aplican para verificar alimentos en Europa, pero la validación aún debe hacerse en un laboratorio, lo cual lleva tiempo, pero se está trabajando en poder acelerar este proceso, cuya aplicación sería una de las tecnologías más prometedoras contra el fraude alimentario.

Aunque aún no se sabe a través de cuál de estas tecnologías se va a combatir el fraude alimentario, ya se está trabajando en una combinación de ellas para proteger alimentos y bebidas en todo el mundo.