“Sin popote está bien” razones por las que debemos dejar de usarlo

De acuerdo con la ONU, el uso de plástico que ha generado la muerte un millón de aves y cerca de 100,000 mamíferos marinos de 600 especies en todo el mundo.

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Pedir una bebida en cualquier restaurante, cafetería o establecimiento, podría ser el comienzo de un ciclo que amenaza los océanos y a sus habitantes. Los popotes plásticos, tan arraigados al estilo de vida contemporáneo, son una de las preocupaciones más importantes de los ambientalistas, quienes advierten que si su uso no se detiene, para el año 2050 su presencia en los mares duplicará en número al de los peces.

Por esta razón, diversas organizaciones en el mundo han creado estrategia y campañas de comunicación orientadas a la toma de conciencia respecto a su uso. Tal es el caso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos naturales, quienes lanzaron la iniciativa #SinPopote está bien, la cual busca informar del impacto ambiental derivado del uso de popotes y de plásticos.

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En el mensaje, se aconseja pedir las bebidas sin este utensilio, el cual, según se explica tiene una vida efímera. En promedio puede estar de 15 minutos a dos horas (dependiendo de la bebida y el lugar donde se consuma) pero puede tardar hasta 10 años en degradarse. En ese camino, es una amenaza mortal para aves, mamíferos y tortugas. En general, para la vida marina.

Y es que el 90% de la basura oceánica del planeta es originada por productos plásticos. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en los últimos 50 años se multiplicó 20 veces la producción mundial de este producto, es decir, cerca de 320 millones de toneladas, de las cuales 8 millones llegaron al fondo del océano o, incluso, flotan sobre el mar o se instalaron en playas.  

El asunto es preocupante. Según el estudio La economía del plástico, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar, si el uso de este material no disminuye.

La media más radical ante este problema global es retirar los popotes de los establecimientos y, por consecuencia, de la vida cotidiana. También existen alternativas ecológicas para producirlos de forma compostables y 100% libres de materiales contaminantes. Mango, semillas de aguacate, algas, celulosas y resinas naturales son algunas de las materias con las que se han logrado fabricar. Algunos de ellos, incluso son comestibles por lo que no representan peligro alguno.