Beychella: cómo lo vivió el equipo de ELLE

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El sábado 14 de abril de 2018 será recordado como el en que nació Beychella. Indio, California, el lugar en medio del desierto dónde toma lugar el festival de música más famoso del planeta, recibió  a la artista más famosa del universo. Así es como debe hablarse de Beyoncé, ella no es una performer cualquiera, todos sabíamos que sería un suceso, un highlight en el tiempo.
Después de la divertida y llena de celebs pool party de Levi’s en Palm Springs, nos encaminamos a los Polo Fields cantando uno que otro éxito de Queen B, y de paso, un par de Los Ángeles Azules que se presentaron un día antes pero el tráfico no nos permitió llegar a ver. Ya en terreno festivalero, la sensación era diferente, sabíamos que ese día seríamos testigos de algo sin precedentes, caminabas entre la gente y cada tres o cuatro pasos escuchabas murmullos que decían “Beyoncé! – yoncé!-“.
Como cayó la noche y el momento se acercaba, tras los actos de Tyler the Creator y Haim, el main stage se rodeaba cada vez más y más de asistentes, el escenario ya tenía un muro piramidal con luces apuntando hacia el público, la gente decía, va a bajar desde lo más alto.
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Las luces se apagaron y la euforia se dejó sentir, una gran banda universitaria tomo el escenario, todos vestidos en amarillo y hasta el tope de la pirámide salió Beyoncé en sudadera amarilla, shorts de mezclilla y botas en fringes traslúcidos diseñados por Balmain, tres tamborazos y Crazy in love nos puso literal, Crazy in love.
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Un bombardeo de éxitos vino uno tras otro, Formation, Sorry, Diva y hasta una plataforma en medio de la gente se elevó al estilo del mismísimo Rey del Pop, Michael Jackson, mientras cantaba Drunk in Love.
Los exitos seguían pero ningún invitado especial, en el momento más inesperado a la mitad de Deja Vu, su canción 17 del show, apareció Jay Z por menos de un minuto, suficiente para una vez más dejarnos sin aire de la emoción.
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Definitivamente el mejor momento de la noche fue cuando en las pantallas se proyectaron tres siluetas, a Destiny’s Child reunion, el rumor se hizo realidad y gritamos Lose my Breathy Say My Name a todo pulmón.
Bailó Get me bodied con su hermana Solange y ya cuando no podíamos más cantó Single Ladies y se despidió con Love on Top. Imposible resumir todo lo que vivimos esa noche, terminamos exhaustos de verla, fue un derroche de energía que no tiene precedentes. 120 minutos sin parar, por momentos todos estábamos con la boca abierta, digiriendo lo que pasaba en el escenario y se proyectaba en las increíbles pantallas. Beychella se repite de nuevo este 21 de abril en el segundo fin de semana de Coachella ¡y queremos volver a ir! ¿Quién jala?
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