Cuando el anillo de compromiso no llega, cómo esperar sin desesperar

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“Todas mis amigas se están casando”, una frase que en tus veintes escucharás o dirás con mayor frecuencia. La primera será emocionante (el resto también, pero nada se compara con la primera amiga del grupo en dar el sí), pero conforme todas empiezan a presumir un espectacular anillo de compromiso en la mano y el tuyo no llega, comenzarás a sentir una presión sobre ti.

Claro que es el siglo XXI y no estamos sujetos a ninguna norma social, probablemente ni siquiera te interese casarte y está bien, las cosas funcionan distinto en cada relación. Pero si eres de las que tiene la ilusión de tener una romántica boda con el hombre de sus sueños, entonces sabes a lo que me refiero.

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Ahora, cómo hacer para no perder la paciencia.

Asegúrate que es lo que quieres

No dejes que el rush de ver a todas tus amigas en esa situación nuble tu juicio. Pregúntate a ti misma si es lo que quieres, si lo quieres con él y si lo quieres ahora.

Hablen del futuro

Si ya llevan un tiempo en la relación es lo más sano platicar cuál es el siguiente paso. Imagina que no está en sus planes casarse nunca y solo estás perdiendo tu tiempo. Es mejor saber desde antes si sus caminos van hacia el mismo lado o no.

Analiza qué lo detiene

La frase “no eres tú, soy yo” no siempre es mentira. Quizás en este momento está buscando la autorrealización en otro ámbito de su vida, antes de decidir formalizar contigo. Puede que esté esperando a cumplir ciertas metas profesionales, para entonces sentirse listo para hacer la pregunta.

¿Es falta de compromiso?

Si crees que llevan suficiente tiempo juntos y consideras que la relación está en un punto óptimo para dar el siguiente paso, pero él parece no ver (o no querer ver) las señales, pon las cosas sobre una balanza y cuestiónate si es falta de compromiso.

Recuerda que la comunicación es clave en una pareja, pon las cartas sobre la mesa y háblalo de frente.

¿Indirectas? Ok, pero no lo presiones

Hacer comentarios de vez en cuando para darle a entender que te quieres casar, está bien. Lo que no es correcto es exigir el anillo de compromiso y presionarlo por todos los medios posibles para que lo haga. Al final, si la pedida sucede, no se dará de una forma honesta.

¿Y si tú haces la pregunta?

Somos una nueva generación en la que nos hemos esforzado por terminar con los roles de género, en un tema tan tradicional como el matrimonio suena casi loco imaginarlo. Pero por qué no. Si estás segura que lo quieres y no estás para dejar la decisión en sus manos, toma al toro por los cuernos, haz tú la pregunta.