Tres mitos que están arruinando tu vida sexual

9693
- Publicidad -

Todo el mundo cree tener la razón si de sexo se habla. La mayoría “domina” a la perfección la ubicación del clítoris, el número “sano” de orgasmos que deben experimentarse y la manera más rápida e infalible de alcanzarlo… Pero, por más información que cualquiera tenga, quienes han vivido una relación larga, en algún momento llegan a sentir que “la chispa” comienza a apagarse y no hay nada que hacer.

Lo cierto es que después de la explosión hormonal que provocan los primeros meses del enamoramiento, las cosas -entre ellas, el deseo sexual- empiezan a recuperar el equilibrio.

Publicidad

El sexo toma otro ritmo y otras formas que, contrario a lo que crees, no deben convertirlo en algo aburrido. Si rompes, por ejemplo, con algunas de las ideas siguientes, la intimidad con tu pareja puede tomar otra cara.

  1. El sexo debe ser amoroso

Pensar que las cosas bajo las sábanas deben ser delicadas y tiernas sólo si es true love es un error. Kimberly Sharky, terapeuta sexual y de pareja en Nueva York, dice que “una vez que hay confianza mutua, respeto y consenso entre los dos, puedes usar tu expresión sexual como un salón de juegos para adultos en donde se pueden aplicar reglas diferentes a las que se siguen fuera de la recámara. La especialista recomienda probar con roles de poder: quién manda, quién se somete, quién juega con quién para provocar deseo antes de cumplir lo que se busca; y arriesgarse a ser vulnerable y desinhibido con las peticiones, incluso si temes que tu pareja no esté en el mismo canal que tú en determinado momento.

  1. Para los hombres “nunca es suficiente”

Algo hay de cierto. El ciclo hormonal al que están sometidas todo el tiempo las mujeres provoca que su nivel de deseo sexual varíe por periodos y los hombres, por el contrario, pueden lograr mayor estabilidad. No es que el género femenino no “tenga ganas”, sino que las hormonas ocasionan que algunas veces tenga menos que otras.

Sin embargo, conforme pasan los años, ellos comienzan a depositar mayor valor a aspectos como la confianza y la comunicación en la cama y, curiosamente, surge un equilibrio biológico, pues está demostrado que las mujeres atraviesan por su mejor etapa sexual en cuanto tienen un pie dentro de la década de los treinta.

  1. La masturbación es sólo para solteros

Esta creencia, en realidad, oculta algo de abuso y egoísmo. Asumir que tu pareja es la única que puede provocarte placer y satisfacción sexual, a la larga, puede incluso traer problemas a la relación. Y es que, en cuanto se inicia un nuevo amorío, damos por hecho que nadie más es bienvenido en tu vida sexual, incluyéndote a ti misma.

Los beneficios -soltera o no- comprobados de la masturbación para la salud femenina son muchos: reduce los malestares menstruales, fortalece los músculos pélvicos, previene infecciones urinarias, entre otros. La clave está en comprender que este hábito no representa una “traición” hacia el otro ni interfiere con la intimidad que ambos comparten.