¿Por qué el caso de #MaraCastilla debe importarnos a todos?

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#MaraCastilla la joven veracruzana asesinada por un chofer de Cabify en días pasados no es la única víctima de feminicidio en el país. Su nombre se suma a una lista interminable de mujeres de diferentes edades que han sido asesinadas en México por el simple hecho de ser mujeres, siete al día ha alcanzado a contabilizar el INEGI, aunque se estima que son más las vidas que se están perdiendo, que estamos perdiendo.

19 años, estudiante de excelencia, becada en una universidad de Puebla, joven, alegre, amante de las películas de Disney, así la describían sus amigos y familiares, al tiempo que abogaban porque regresara a casa viva, luego de que se subiera al carro que brindaba un servicio de transporte privado “seguro”. Una semana después Mara volvió, pero las plegarias de quienes la amaron desde el día en que llegó a este mundo no fueron escuchadas; regresó sin vida.

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Mara es nuestro caso más reciente, mas no el único. El día que ella desapareció, la Ciudad de México despertaba con la noticia de que una estudiante de la Salle había sido encontrada muerta, maniatada, a un costado del canal de aguas negras en el municipio de La Paz, Estado de México. Se llamaba Fátima Altamirano, tenía 15 años y se la arrebataron a su padre en la delegación Gustavo A. Madero. Antes estuvo Valeria, de 11 años, víctima de otro chófer, uno de la ruta 40 que la violó y la mató en Nezahualcóyotl. Antes estuvo Lesby, doblemente víctima, una por su feminicida y otra por las autoridades que dieron información que parecía culpabilizarla del crimen.

Mil 985 mujeres fueron asesinadas en 2016 con tintes de feminicidio, según el recuento del mapa interactivo sobre este crimen de María Salguero. La cuenta de 2017 sigue sumando números.

El caso de #MaraCastilla, el de Fátima, el de Valeria, el de Lesby nos están recordando constantemente que no podemos seguir haciendo oídos sordos, que no podemos seguir ignorando la violencia sistémica de la que gran parte de la población es víctima en diferentes escalas y que tiene como punto máximo de expresión el asesinato, el feminicidio.

La violencia en el país nos está obligando a ser una sociedad solidaria, como han invitado activistas y artistas mexicanas en la #AlertaMujeresMX, aquella en la que, con firmeza, señalan la innacción del gobierno y en la que emiten un listado de recomendaciones para reducir las posibilidades de ser agredidas. El principal, cuidarnos, porque necesitamos cuidarnos y no, no solo a nivel individual, sino colectivo.

El caso de Mara nos debe importar a todos porque no es el único y porque tampoco va a ser el último. Porque su muerte sacó a la luz lo peor de nuestro entorno, no sólo por su asesinato, sino por el sexismo que escaló hasta las marchas de mujeres que exigían justicia, porque se sigue colando en el metro, en las oficinas, en las calles. Porque ese sexismo que tristemente nos ha perseguido desde hace años no se quiere ir, no se va a ir hasta juntos lo corramos, hasta que esa solidaridad, ese apoyo, esa empatía sean quienes se cuelen en cada rincón de este país. No queremos que nos falten más Maras, Valerias, Fátimas ni Lesbys.