La carrera que logró hacerme volar por 2:55:15

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Por: Dalia Pallares

HTC es de esas carreras en las que si de números se trata, ellos son la autoridad. Así que, hablemos en runner: 320 kilómetros (non-stop); a una altura de 3,429 msnm para terminar a 5,2 msnm, de 20 a 36 hrs de duración; 1,050 equipos; 12,600 corredores; 12 corredores por equipo; 2 camionetas; 4 nacionalidades; 3 corridas por participante; 36 por equipo. 

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Egocentrismo: Del lat. ego ‘yo’, centro1 e -ismo.1. m. Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales.

Muchas personas dirán que los runners, sin excepción, somos egocéntricos. Desde el que dice correr por diversión, hasta el que dice no interesarle Boston, todos hablamos de números, ritmos, proteínas y tiempos calificatorios. ¿Divertido? sí, mucho; pero si le preguntamos a la gente no runner, definitivamente no tan interesante. 

Correr en un #runningcrew y haber superado HTC, logró que interpretará esta palabra de una manera completamente distinta. Podría decir que existe una variante del egocentrísmo que se desvincula totalmente del egoísmo: el egorunner. Un estado en el que la atención y todo, absolutamente todo, gira en torno a uno mismo, pero simple y sencillamente porque quieres ser la mejor versión de ti para tu equipo. 

No importa el reloj o el ritmo de carrera, lo verdaderamente importante es romper tu PB (Marca personal), aunque éste sólo sucede de una manera y por una razón: de ti, para tu equipo. Tampoco importa la altura, aunque pido un minuto de silencio para agradecer esos benditos 2,250 mnsm que nuestro México lindo nos regala, tampoco es relevante si duermes o no, menos si llevas ya rato en una huelga de hambre sin haberte dado cuenta, o cuántas gomitas energéticas te comiste a las 2:30AM ni qué tan difícil es calmar al integrante de tu equipo que decidió hacerse/nos tal barbarie.

Pero todo cambia, cuando envidias tanto la corrida con neblina y amanecer que le toco a alguien más en tu equipo. Tanto, que pides al menos bajar para sentirla, el silencio que hay en una carretera en la montaña de 1AM a 3AM “NPW” de esos que nunca había escuchado, ni si quiera sé si utilizar el verbo escuchar para ese silencio sea lo más preciso. No sabes si estás despierto o si ya te quedaste dormido, si sigues corriendo o simplemente te quedaste parado.

Ahora, mi equipo:
Thiago, Tete, Nati, Pires, Pooja, Pablo, Diego, Ana, Tommy, Damían, Magda.
12 locos, por que no hay otra manera de describirlos. 

Y si me preguntan, no había entendido como había terminado en una “REBEL LEAGUE” (ese era el nombre de nuestro equipo), pues nunca me habría considerado loca, mucho menos rebelde.

En mi equipo había gente inalcanzable, refiriéndome a inalcanzable con el total sentido de la palabra. Nuestro fotógrafo Nick, que varias veces nos acompaño en patineta mientras corríamos, tuvo serios problemas en intentar alcanzar a Pablo, “He’s the fastest kid I’ve ever seen, I can’t catch him.” Este tipo de acciones es uno de los efectos secundarios que sufre una persona en endorfinas, y se vuelve inalcanzable. 

O Diego, nuestro conductor de México Diseña, que me preguntaba cuántas gomitas energéticas se tenía que comer para bajar el ritmo de su última corrida, o la misma Ana, pacer de NRC México, que regresó a la camioneta recomendándonos ampliamente correr sin linterna en la carretera, porque se veía más padre así. A Pires, un brasileño de 26 años, lo intentó multar la policía por correr entre los coches en la carretera, pues “por ahí iba más rápido” mencionó. O simplemente cuestionar la salud de uno de los integrantes de tu equipo y a segundos de diagnosticarle un fuerte ataque al corazón, contesta “I loved it”.

Pero ya entendí que yo también estoy loca por correr, peleé tanto con la idea de que yo corría con otra intención. “Hola soy Dalia, y por culpa de mi Rebel League, estoy oficialmente enferma por los KM”.

No corro para ser la más rápida, pero sí para algún día acabar gritando mientras corro, también lo hago para sentir que estoy a .00000372 milésimas de que se me acalambre el cuerpo entero, desde las piernas, hasta el corazón. Corro para sonreír cada vez que me acuerde qué tanto disfrute correr por la montaña a las 12:40am y también corro para escuchar mi nombre ser coreado al cruzar la meta, porque sí, eso pasó en mi cierre y es lo más padre que me ha pasado. 

Y también corro porque así vuelo.

Estadísticamente y físicamente hablando es la ocasión que he estado más tiempo en el aire. Digamos que si corrí por (1ª LEG: 50:10:04 + 2ª LEG: 37:20:00 + 3ª LEG: 41:12:07) 2:50:11 horas, estuve el 50% tiempo flotando.

Pero si a este tiempo le agregamos los minutos que floté al terminar cada corrida mientras mi equipo me cargaba en el aire podríamos añadir al menos 5:04 min con lo que tendríamos un tiempo total de 2:55:15, por lo que…

It’s a fact ladies and gentleman, VOLÉ EN HOOD TO COAST.