Somos machistas aún tratando de ser feministas: El caso de Paola Espinosa

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Paola Espinosa, la clavadista mexicana que ha participado en tres Juegos Olímpicos y ganado dos medallas –bronce en Beijing 2008 y plata en Londres 2012–, acaba de convertirse en madre de una pequeña de nombre Ivana, producto del noviazgo que mantiene con Iván “Pollo” García, también clavadista. Hasta aquí la historia no tiene nada extraño, sin embargo, alrededor de ella rondan críticas que han evidenciado que aún hay mucho camino por recorrer para eliminar el machismo de nuestras entrañas.

¿De qué hablamos? Del reciente debate que se desató por una felicitación que uno de sus patrocinadores le envió vía Twitter. “Paola, felicidades por obtener la medalla más grande de todas: ser mamá”, podía leerse en una imagen hecha por Gatorade en la que se ve a Paola sonriente, la frase de lado, con un fondo rosa. Las redes ardieron.

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A la marca se le llamó sexista, se le acusó de reducir la figura de Paola –una atleta de alto rendimiento– al hecho de ser madre, otros más señalaron que la marca no hizo lo mismo para presumir sus triunfos en los trampolines… vaya, la lista es larga. Paola, lejos de sentirse ofendida, respondió agradeciendo el gesto, recordando el apoyo a su trayectoria y en esta nueva etapa de su vida. ¿Pero por qué algo así no ofendió a Espinosa pero sí a una parte de la sociedad?

Vamos por partes. En una era en la que la voz por los derechos de las mujeres está tomando fuerza, hay algunas confusiones de raíz. Para empezar a aclarar, habría que recordar lo que la palabra feminismo significa y, según la real Academia Española, no es más que una “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. La búsqueda de un piso parejo para poder tomar la decisión que a cada una –o a cada uno– le acomode mejor, sin tener que cumplir con lo que dictan los estereotipos de género, sin aceptar tratos desiguales sólo por pertenecer a uno de los dos bandos –sea para beneficio o para perjuicio de alguno–; libertad sin obstáculos marcados por el género.
El feminismo, a pesar de lo que muchos propagan o juzgan, no quiere que las mujeres sean superiores, sino que aboga porque mujeres y hombres puedan tomar libremente sus decisiones, sus caminos.

En el caso de Paola, una atleta de alto rendimiento que detuvo su carrera para vivir su maternidad, las críticas no han cesado: que si el bebé pudo esperar, mas no las medallas; que qué va a pasar con Tokio 2020, que su cuerpo no va a aguantar; que es una más que llega a la cumbre para demostrar que a las mujeres la plenitud sólo les llega al ser madres; que para decidir ese futuro, mejor se hubiera dedicado a otra carrera; que una mujer que demuestra que puede llegar lejos no debería cambiar su rumbo así de radical, que pudo habernos dado más. Paola no es la única atleta que ha tomado esta decisión, desafortunadamente tampoco la única que recibió críticas similares, señalamientos que no van sobre su desempeño deportivo, sino sobre sus decisiones personales. Y es ahí en donde nos estamos equivocando.

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Sí, hay una línea muy delgada entre la vida pública de una figura como Paola y su vida privada, más si nos invita a ser testigos cercanos del desarrollo de su historia. Sin embargo, eso no hace menos el hecho de que ella, y sólo ella, es dueña de su vida y de sus decisiones. Feminismo puro.
Paola tuvo la opción de practicarse un aborto y posponer su deseo de maternidad y ponderar su carrera como deportista, a la par de que tuvo la opción de elegir su camino actual. Esa oportunidad es valiosa por sí misma y la tenemos que respetar, poder decidir quiénes somos, qué camino queremos cursar es impulsar la equidad.

No es más feminista quien no quiere tener hijos que alguien que sí quiere. El estereotipo de género puede, sin que nos demos cuenta, estar en cualquiera de las dos opciones. Para Paola ser madre es su mejor medalla, dicho por ella misma, y su patrocinador sólo reconoció esa posibilidad, aunque quizá sólo tuvo que separar los méritos deportivos de los méritos individuales. Las personas tenemos diversos ámbitos de nuestras vidas para triunfar y no, el éxito no se mide únicamente por el área profesional.