Las ocho preferencias sexuales según la escala de Kinsey

950
- Publicidad -

Hace más de 50 años que el biólogo Alfred Kinsey afirmó que el mundo no se divide en homosexuales y heterosexuales, pero parece que nadie lo escuchó. A pesar de que sus estudios sobre el comportamiento sexual humano (los más amplios y completos realizados hasta la fecha) afirmaran que la homosexualidad no es un adjetivo ni un sustantivo, sino la mera naturaleza de las relaciones sexuales, todavía son muchos –tristemente- los que insisten en señalarlo como un comportamiento anormal e incluso antinatural.

El resultado arrojado por las 16 mil entrevistas que realizó Kinsey comprobó, desde entonces, que el dividir el comportamiento sexual únicamente entre heterosexuales y homosexuales es un producto de la mente humana en su esfuerzo por encasillar los hechos, y que por lo tanto “homosexual” no es más es una etiqueta social que pretende estigmatizar y controlar el comportamiento. Para Kinsey todo se resume en que cada individuo responde a diferentes estímulos eróticos.

Publicidad

A partir de las muy variadas respuestas que le dieron los hombres y mujeres entrevistados en relación a su conducta sexual con personas del mismo sexo, Kinsey obtuvo resultados tan inesperados que incluso los comprobó varias veces. Su conclusión fue que lo difícil no es explicar por qué un individuo tiene cierta conducta sexual, lo complicado es saber por qué no todos nos involucramos en todo tipo de comportamientos sexuales.

still_amoursimaginaires

Foto: Les Amours Imaginaires

Al comprobar mediante su estudio la teoría de Freud en cuanto a que todos los seres humanos nacemos con cierto grado de bisexualidad, Kinsey estableció que entre ser exclusivamente heterosexual u homosexual, existe una escala de grises, una gradualidad a la que se le conoce como la escala Kinsey:

1. Exclusivamente heterosexual

2. Predominantemente heterosexual con contactos homosexuales esporádicos

3. Principalmente heterosexual con contactos homosexuales frecuentes

4. Bisexual

5. Principalmente homosexual con contactos heterosexuales frecuentes:

6. Predominantemente homosexual con contactos heterosexuales esporádicos

7. Exclusivamente homosexual

8. Asexual

Ahora ya sabes de qué tono de gris eres, o mejor aún: que la belleza del arco iris radica, justamente, en sus diferentes colores.