Mitos y realidades del “One Night Stand”

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Por: Claudia Llaca

Sé, de buena fuente, que la gran mayoría de las “niñas bien” mexicanas que crecieron en los ochenta, se sentían ‘mujeres de la calle’ a la mañana siguiente, nada más por haber besado (ojo, sólo be-sa-do) al hombre con el que habían bailado en ‘la Disco’ la noche anterior.

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Calculo entonces, que el fenómeno del One Night Stand comenzó a practicarse de manera regular en México con la llegada del nuevo milenio, que trajo una mentalidad menos complicada y más abierta a experimentar la vida sin ataduras y sin culpa… supuestamente, porque de acuerdo a un estudio realizado en Noruega y publicado en el diario Evolutionary Psychology, incluso en las sociedades más liberales como las escandinavas, nadie puede evitar la incomodidad que muchas veces se experimenta después de tener sexo con alguien a quien apenas conoces. Según el estudio, tanto hombres como mujeres frecuentemente se arrepienten del sexo casual, aunque las mujeres tienden más a hacerlo, y ni la liberación sexual ni una actitud liberal pueden evitarlo. Según los resultados, este arrepentimiento se debe a dos causas:

1. El miedo a quedar embarazada de alguien con quien no tienes la intención de establecer una relación a largo plazo

2. La incapacidad de llegar al orgasmo por la falta de intimidad física y emocional.
Sin embargo, quienes hemos tanto disfrutado como padecido de un One Night Stand, sabemos que esta explicación resulta bastante simplista para esa sensación de vacío que a veces nos invade y que, por cierto, tiene el rimbombante nombre de “tristeza post-coital”. Si en esta época nadie se siente ‘culpable’ (en términos de que cree que se va a ir al infierno o que va a ser rechazada socialmente) por vivir su sexualidad como mejor le parezca ¿por qué surge el arrepentimiento?

1. LOS CUENTOS DE HADAS NO EXISTEN

Durante años, Hollywood nos ha vendido la idea de que una relación mágica puede surgir de un One Night Stand: un par de extraños se conocen, tres horas después están en la cama teniendo un sexo espectacular y a partir de la mañana siguiente son felices para siempre.

Pero la realidad no es como la pintan, y la mayoría de las veces el sexo es terrible y el tipo jamás te vuelve a busca. De acuerdo al estudio, la mayoría de los hombres registra la experiencia como ‘sólo sexo’ y su cerebro descarta la posibilidad de involucrarse emocionalmente. No es regla, pero si alguien te gusta en serio es mejor dejar el sexo para más adelante.
2. DE NOCHE TODOS LOS GATOS SON PARDOS

El alcohol no es buen consejero y el hombre al que apenas si volteaste a ver al principio, puede terminar pareciéndose a Michael Fassbender al final de la noche. Muchas veces un One Night Stand es el resultado de llevar la fiesta a sus últimas consecuencias y pocas cosas son tan deprimentes como descubrir al día siguiente que el tipo con el que estuviste te parece repulsivo en tus cinco sentidos. ¡Esa cruda no te la acabas jamás!

3. ONE NIGHT STAND NO SIGNIFICA DESCONOCIDO

Un hombre no tiene que ser un completo desconocido para que tu encuentro califique como un One Night Stand. Quizá ya intercambiaron algunos mensajes o llamadas, incluso puede ser un exnovio al que hace siglos que no ves y con el que se quedaron cosas pendientes; no importa, la realidad es que no conoces bien su situación y tener sexo con él puede traer sorpresas muy desagradables, como darte cuenta que su higiene deja mucho que desear o que insista en hacer algo con lo que no te sientes cómoda.
¿Significa entonces que debemos renunciar al One Night Stand? Para nada. Sólo asegúrate de que lo estás haciendo por las razones correctas: vivir una aventura, curiosidad por experimentar, sentirte dueña de tu cuerpo o simplemente porque te sientes atraída hacia ese hombre, y punto. De hecho, hay mujeres que han mejorado su desempeño sexual gracias al One Night Stand.

Un One Night Stand es en realidad un asunto impersonal envuelto en un momento de mucha intimidad, así que la regla principal para salir airosa de este juego es tener cero expectativas: si tu cuerpo dice que sí pero tu corazón y tu cabeza no están seguras, si no te importa si lo vuelves a ver o no y si estás dispuesta a correr el riesgo en pos de la aventura ¡adelante! Es emocionante, divertido y te dará muy buenas historias que contar. Así, no hay manera de arrepentirse.