Así es como vende el mejor subastador de arte del mundo

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El-Grito-Munch
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El subastador come una manzana escasos minutos antes de subir a su escenario, siente el mismo pánico escénico que abruma al actor de teatro antes de salir. Sin embargo, él nunca ha tenido un papel para aprenderse, todo se basa en la improvisación. “Desde adolescente estaba obsesionado con el mundo del arte. De hecho, quería ser artista pero tuve que darme cuenta rápidamente que no tenía el talento”, explica Simon de Pury, considerado el mejor del mundo y bautizado como “el Mick Jagger de las subastas” por la prensa.

Dueño de su propia casa–después de haber trabajado en la prestigiosa Sotheby’s–, tienda de arte y asesoría de curaduría, se encuentra a la mitad de sus 60 años y puede presumir de una carrera que no se asemeja a ninguna otra. En su peculiar acento, mezclando un perfecto acento inglés británico con pequeños matices de suizo, manifiesta: “Como siempre digo, si te gustan los caramelos, no hay nada mejor que trabajar en la tienda de dulces”.

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El año pasado reunió su peculiar vida en unas memorias tituladas The Auctioneer: Adventures in the Art Trade (disponible aquí) y el espacio no parece sobrarle para alguien que se encuentra constantemente en acción cuando hay arte involucrado. Pero siempre es en la subasta donde brilla su habilidad innata para lograr las mayores pujas a través de una conexión con aquel comprador que esté dispuesto a gastar una verdadera fortuna en aquella pieza que él recomienda. “Intento ser enérgico y extravagante, usando a la vez el humor para lograr una experiencia única en el coleccionista, lo último que quieres es que se queden dormidos…”, relata sobre su estrategia para convencer, aquella que le ha hecho ser quién es.

The-Auctioner

Además, lo que distingue a Simon del resto es que cuenta con ambas perspectivas: la del subastador y la del comprador. Todo ocurrió cuando a sus 30 comenzó su propia colección de arte: “Pensaba que era innecesario tener arte al estar rodeado a diario por él. Pero cuando compré la primera pieza, me enganché”, reconoce. Su colección, por eso, es de aquellas poco usuales y sigue al pie de la letra sus principios al combinar figuritas de plástico de dinosaurios y tazas con personajes de caricaturas con valioso arte. “Creo que las colecciones más interesantes son aquellas que combinan tiempos históricos, artistas y valores. Sólo así se crea un verdadero diálogo entre los elementos”, asevera.

Si podemos tener alguna certeza, es que la relación de Simon de Pury con el arte es algo que no acabará jamás. Uno lo entiende cuando le pregunta sobre su agenda para los próximos meses: una exposición de George Condo en Bakú, otra de Mario Testino en Dubai, tantas otras en Londres y Nueva York, subastas para la caridad como la de la Fundación Leonardo DiCaprio en Saint-Tropez, en el Festival de Cine de Cannes o la Anfor Gala de Hong Kong… Todo esto mientras vende desde platos hasta mesas diseñadas por Zaha Hadid en su página web. “Cada día descubro nuevas cosas y mi trabajo no ha dejado nunca de ser apasionante para mí. Hasta el día de hoy”, asegura ilusionado.