¿Qué es la dieta Paleo y para qué sirve?

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Esta ya no tan reciente tendencia en las dietas está basada en la alimentación del Hombre de las Cavernas. Su fundamento es que nuestros ancestros de la era Paleolítica eran cazadores y recolectores. Su dieta estaba basada principalmente en carnes, aves y pescados, junto con frutas, verduras y semillas.

Gracias a su alimentación, el Hombre de las Cavernas gozaba de una salud envidiable. Sin embargo, cuando queremos subirnos al tren de la dieta Paleo, se nos olvida considerar su intensa actividad física, que su esperanza de vida era de 30 años y que no siempre tenían qué comer.

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Se trata de una dieta alta en proteínas y grasas, y baja en carbohidratos. La glucosa es la gasolina del cuerpo. Si le das a tu cuerpo nutrimentos que no son su primera elección para utilizar, lo vas a forzar a usar tus reservas. Al principio, bajarías de peso. Sin embargo, si la llevas a cabo por un tiempo prolongado, tu cerebro, quien es el que más utiliza glucosa de todo tu cuerpo, no va a recibir suficiente energía. Entonces te sentirás cansada, desganada y hasta triste. Esta dieta se recomienda a personas con obesidad que no logran bajar de peso.

Por otra parte, hay que saber escoger qué comer. Pensar que el Hombre de las Cavernas era un carnívoro empedernido y sólo comer carnes rojas, más que beneficiar a tu corazón, lo va a perjudicar por el exceso de grasa saturada. Prefiere el pescado y las carnes blancas. Los lácteos están prohibidos en esta dieta, pues no existía la ganadería en la era Paleolítica.

No dejes de lado las verduras y las frutas. Nuestros ancestros no sólo eran cazadores, sino también recolectores. No todos los días tenían la suerte de encontrar un mamut para la comida y no había refrigeradores para conservar la carne por más días. Por ello debían también recolectar frutas frescas y verduras, que se consumían crudas.

El tercer pilar de la dieta Paleo son las grasas de origen vegetal: aceite de oliva, de coco, de macadamia, de aguacate, de semilla de ajonjolí y de linaza, semillas y las nueces. Excepto por el aceite de coco, que sólo se recomienda para cocinar por su alto contenido de grasa saturada, todas se pueden consumir en crudo para obtener todos los beneficios cardiovasculares de las grasas mono y poliinsaturadas (omega 3 y 6).

Finalmente, esta dieta no permite el consumo de alimentos y bebidas industrializadas (jugos, refrescos, café). Tampoco están permitidos los granos y cereales, como la avena, el arroz, la quinoa, el trigo, entre otros, ni las leguminosas, como el frijol y la lenteja, ni las bebidas alcohólicas. Nada de eso existía porque no había agricultura. Aunado a la prohibición de los lácteos, esta dieta supone una buena opción para personas que son propensas a desarrollar alergias e intolerancias a alimentos.

Podrías basarte en los principios de la dieta Paleolítica para mejorar la calidad de tu alimentación. Sin embargo, no trates de seguirla al pie de la letra si no es necesario. Una dieta Paleo mal llevada a cabo podría perjudicar tu salud.

 

Por: Lisa Grabinsky
Licenciada en Nutrición y Ciencias de los Alimentos