Mitos y realidades del gluten

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Hoy en día es imposible no ver en las etiquetas de los alimentos leyendas como “Contiene gluten” o “Libre de gluten”, como si eso fuera una garantía de que ese producto nos va a perjudicar o no. Hay quienes creen que si algo es “libre de gluten”, entonces debe ser dietético o light.

Empecemos con saber qué es el gluten. ¿Es una sustancia producto de la mano del hombre que no debiera existir, como las infames grasas trans? No. El gluten es una proteína que tienen ciertos cereales, como el trigo, el centeno y la cebada. ¿Sabes por qué la masa de pan es elástica para que el pan quede esponjosito? Es gracias al gluten.

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Al dar estabilidad y elasticidad, se utiliza mucho en la industria para hacer que los alimentos que producen tengan una buena consistencia y hasta se conserven mejor. Así que no sólo panes, pastas y galletas lo contienen, sino también algunas salsas, sopas y hasta píldoras de vitaminas.

Existen personas a quienes el gluten les hace mucho daño. Se trata de personas con enfermedad celiaca, la cual es una intolerancia a la proteína del gluten. Ésta provoca que el intestino crea que es algo dañino y lo ataque en lugar de absorberlo. Como se trata de una proteína bastante grande que no se está logrando absorber, ésta lastima las paredes del intestino. Los síntomas que pueden presentar van desde dolor e inflamación abdominal, diarrea o estreñimiento hasta anemia, osteoporosis y depresión. En México, sólo 4.3% de la población padece esta enfermedad.

Si tan pocas personas realmente tienen una razón genuina para dejar de comer gluten, ¿por qué ahora está de moda evitarlo? Así como hay personas a los que la leche les cae pesada sin realmente ser intolerantes a la lactosa, hay personas a las que el gluten les cae pesado también. Ello no quiere decir que padezcan enfermedad celiaca, simplemente tienen un intestino sensible a la proteína del gluten.

Estas personas han visto que dejando de comer gluten no es que bajen de peso, sino que se desinflaman y se sienten “ligeros”. Si sientes que efectivamente te caen pesados este tipo de alimentos, prueba evitarlos una semana. Cambia al trigo por maíz, arroz y papa, que son libres de gluten, y revisa bien las etiquetas de tus alimentos.

Si ninguno de los dos casos es el tuyo, no hay necesidad de que le digas adiós al pan, a las galletas y a las pastas.

 

Por: Lisa Grabinsky
Licenciada en Nutrición y Ciencias de los Alimentos