Disminuye la ansiedad por comer con estos ejercicios

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Son las 5 de la tarde en la oficina, sigues con mil pendientes y se te empieza a antojar todo lo de la maquinita. Tal es tu estrés y tu ansiedad, que sin pensarlo vas por unas papitas, unas galletas o un chocolate y te lo acabas sin darte cuenta.

¿Qué puedes hacer para bajar tu ansiedad en esos casos y no irte por la comida?

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Lo primero que debes hacer es escuchar tu cuerpo cuando empieces a sentir hambre. Aprende a diferenciar cuando es algo emocional y cuando es algo biológico. Si ya pasaron más de dos horas desde que comiste por última vez, seguramente sí es tu cuerpo pidiéndote energía. Si estás bajo mucho estrés y con muchas emociones, entonces es tu cerebro exigiéndote azúcares y grasas para sentir un placer que contrarreste todo eso.

Tómate de 3 a 5 minutos para escuchar a tu cuerpo.

  1. Ponte cómoda y afloja las prendas que ropa que puedan estar obstruyendo tu respiración (bufandas, el botón de hasta arriba).
  2. Si estás sentada, recarga tus brazos en los descansabrazos, separa tus pies a 30 cm y plántalos bien en el suelo. Si estás de pie, planta bien tus pies a la altura de tus hombros.
  3. Cierra los ojos e inhala por la nariz tanto como te sea cómodo. Sirve contar del 1 al 5. Exhala por la boca como si quisieras empañar un vidrio, sin pausar ni contener la respiración.
  4. Pon atención a cómo se siente el aire entrando por tu nariz, inflando tus pulmones y saliendo por tu boca. Siente el suelo bajo tus pies y tu espalda en el respaldo de la silla.

 

Si después de realizar estos ejercicios de relajación sigues sintiendo hambre, toma un vaso con agua o una taza de té sin cafeína. A veces, podemos confundir el hambre con sed.

¿Sigue ahí el hambre? Procura llevarte desde casa algo para picar, como fruta, nueces y semillas, o verdura picada. Recuerda elegir sabiamente tus alimentos con base en si sabes que te hacen bien.

 

Por: Lisa Gravinsky
Licenciada en Nutrición y Ciencias de los Alimentos