¿Cómo hacer de una cafetería tu oficina sin morir en el intento?

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Confieso que odiaba a las personas que trabajaban en las cafeterías, me molestaba que duraran horas sentadas en el mismo lugar con la misma taza de café y sus cables esparcidos por toda la mesa, con sus laptops y celulares conectados a las únicas entradas de luz. Lamentablemente lo admito: Soy una de ellos.

Soy freelance y escribir es aburrido y poco inspirador si lo hago siempre desde el mismo lugar, además en ocasiones no me concentro en mi depa (entre las roomates y mi atención dispersa soy caso perdido).

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Trabajar con una computadora es muy cómodo. No se habla mucho, pues ya nadie usa el teléfono, así que emails, chats y textos son lo que necesitas para comunicarte. En una oficina todos hablan, tu jefe te busca todo el día, tus compañeros te cuentan sus problemas, y claro, por más que te caigan bien, solo piensas en huir, pues una vez que empiezan las pláticas es difícil escapar.

Quienes trabajamos en casa, aun los que tenemos un hogar acogedor, nos sentimos prisioneros y con la necesidad de cambiar de aires. Como humanos somos seres sociales y durante las horas de trabajo lo ideal es un ambiente que estimule la presencia de otras personas que se relacionan con sus propias actividades, pero que no nos molesten.

Hoy el mundo nos provee de un lugar casi perfecto para cambiar el escenario de trabajo: La Cafetería.

Cuando planeas estar en un mismo lugar por horas es básico checar cómo se desenvuelve el establecimiento. Lo ideal es que esté lleno de gente como tú –educada y ocupada-. Pero si no es el caso entonces hay ciertas técnicas que garantizan tu disfrute en la experiencia de trabajo fuera-del-mundo.

 

STAFF

Ellos están para ayudar, normalmente no interactúan si no quieres. Pero a veces, cuando es mucho tiempo el que pasas ahí y los empleados no tienen mucho que hacer, se corre el riesgo de que te hablen. Esto es mucho más peligroso si eres concebido como un ‘cliente regular’. Entonces se convierte en un clima similar al de una oficina. El staff te ve como ‘uno más’ del equipo y los más amigables te empiezan a saludar. Antes de que puedas evitarlo, el barista te dará una explicación de porqué el amor apesta y porque casarse no es una opción hoy en día.

Tip: siéntate lejos de la caja y la barra.

 

CLIENTES (PE-LI-GRO-SÍ-SIMOS)

Es más común conectar con clientes que con el staff. La mayoría va a las cafeterías en busca de interacción social. Algunos van con amigos o familia, otros hacen tutorías, reuniones de negocioso y dates. Esta gente NO te va a hacer caso, ¡pero como hacen ruido!. Es común que mientras vas a terminar un párrafo, el vecino de al lado empieza a contar cómo su socio fue infiel la semana pasada o como se murió su amigo de la manera más extraña, obvio es imposible no poner atención a la plática ajena. Por eso es básico llevar audífonos. Tu música favorita es tu aliada: evita que escuches conversaciones ajenas y te inspira. Además evades el playlist del gerente que insiste en poner música ochentera.

 

EL SOLITARIO

Con los audífonos evitas que la gente extraña se te acerque (úsalos grandes para que impongan), cabe mencionar que los que van en grupo no son por los que hay que preocuparse. Los visitantes solitarios son el problema. Existe el personaje social que insiste en hablar, “Me encanta tu vestido” o “¿En qué estás trabajando?”, son frases que suelen usar para abrir la plática.

Evita contacto visual y si necesitas descansar siéntate en el rincón más alejado. Pon cara de concentrada como si tu mente volara a mil kilómetros. Evita a toda costa la tentación de checar a cada individuo que entra o pasa por tu mesa (sé que es difícil, pero se puede). El contacto visual le da valor al enemigo. La gente al verte sola e indefensa cree irónicamente que no estás así por gusto y te hablan. Es buena idea que te acompañe algún amigo que también quiera trabajar, eso hace menos factible que el platicador se acerque.

 

LA PREGUNTA

Si estas sola y llevas horas ahí, eventualmente tendrás que confrontar un problema común: La Pregunta, “¿Me cuidas mis cosas en lo que voy al baño?”. Lo ideal es observar y encontrar al candidato perfecto. Aun así, siempre es incómodo. Nuestra meta es ir al baño y encontrar nuestras cosas al regreso, por eso es importante encontrar un buen guardián.

Desafortunadamente, La Pregunta presenta un dilema. Requiere hablar, “¿Disculpa, te importa si cuidas mis cosas un segundo?” (Esperamos que eso no genere una conversación). Hacer La Pregunta a la persona equivocada puede hacerle creer que buscas amigos. A tu regreso tu vecino asumirá que le debes un favor- valido siempre y cuando te pida lo mismo-. Pero en el peor escenario el confianzudo tomará al favor con una plática. Así que si querías terminar tu proyecto, olvídalo.

 

TÚ TAMBIÉN COMPORTATE

Da propinas, pues son tus ‘compañeros de oficina’ y quieres llevarte bien con ellos. No apartes las mesas grandes, sabemos que es misión imposible, laptop, celular, cables, snack y café, pero elige una mesa individual para que más gente pueda sentarse. ¡Pide algo! No seas aprovechada y si estas por 3 horas al menos pide 2 tazas de café o algo de comer. Lo cool de las coffee shops es que crean un pequeño mundo acogedor, donde si todos se enfocan en sus quehaceres, puedes convivir y conseguir lo que quieres en un mismo espacio.  ¡Suerte en tu próxima visita a la cafetería, el lugar ideal para trabajar si corres con suerte!

 

Por: Maria Fernanda Lavalle