¿Por qué no es bueno esperar a tu príncipe azul?

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Detente a pensar por unos segundos e imagina: ¿Cómo es tu pareja ideal?. Ahora que lo tienes en mente, confiesa ¿le diste prioridad a su físico? ¿a su forma de ser? ¿a su profesión?… Tal vez este ejercicio resulte un tanto engañoso, ya que al imaginar al hombre o la mujer ideal rápidamente, solemos darle preferencia a los sentidos y por lo tanto, al físico.

Y es justo esa reacción la que nos han enseñado las películas románticas que invaden las carteleras del cine casi siempre terminan en un “y vivieron felices para siempre”, sobre todo aquellas películas con temáticas de princesas y príncipes con las que crecimos.

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En la vida real todos juzgamos a nuestra pareja ideal a partir de diferentes criterios, pero según un estudio elaborado en la Universidad de Austin, Texas, existe una forma mucho más universal de juzgar a una posible pareja y es que en realidad nos preocupamos menos en cumplir nuestras expectativas superficiales de una pareja, y más en encontrar al “mejor postor”, o sea alguien que nos satisfaga en todos los sentidos y que tenga valores como el respeto, la amistad o el carisma.

Daniel Conroy-Beam, autor del estudio, declaró que según los resultados obtenidos es difícil que una persona llegue a encontrar a su “media naranja”, pero que no debemos perder las esperanzas, ya que al ver la situación desde una perspectiva realista, es muy probable que seamos capaces de elegir a la mejor pareja —o la más conveniente— para nosotros.