Emoción y enfermedad

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No nos debería sonar tan extraño escuchar que nuestras emociones nos enferman. De hecho, comúnmente usamos expresiones como: Se me hizo un nudo en la garganta, me dolió el estómago del coraje o me duele la cabeza de tanto pensar, que denotan que es de conocimiento común que lo que sentimos claramente nos afecta físicamente. Sin embargo, a veces estamos tan desconectados de nuestro cuerpo que muchas veces hace falta recorrer un largo camino para darnos cuenta de lo evidente.

Me encantaría decirte que el dolor de tu rodilla es tu terquedad o que tu migraña tiene que ver con un exceso de darle vueltas a las cosas o controlar, eso haría mucho más fáciles las cosas, pero en realidad no existe una regla. Bueno, en realidad la única regla que existe es que todos somos diferentes y que así como algunos alimentos son ideales para algunos y para otros un veneno, cada quien asimila las cosas de manera diferente.

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Hay casos que son muy claros para nosotros, como cuando pasamos por acontecimientos muy fuertes o tristes y después caemos en cama con un gripón o una tos eterna. A veces es muy fácil atribuir nuestra enfermedad a la emoción, pero en el caso de las enfermedades crónicas, aquellas que persisten a pesar de todo tratamiento o remedio, es un poco más complicado.

Todos cargamos conflictos emocionales que muchas veces reprimimos,callamos o no tenemos conscientes, y el problema es que el cuerpo nos pasa factura. Como lo dije, no hay una regla de oro, aunque se han generalizado ciertas enfermedades con ciertos padecimientos . Si quieres conocer más sobre estas teorías e información puedes buscar conceptos como biodescodicación o bioneuroemoción. Pueden ser una excelente guía, pero en realidad la clave está en conocerte mucho más a profundidad. Conozco gente que por fin ha podido controlar una gastritis después de haber probado cualquier tratamiento con meditación, por ejemplo. Esto no es magia ni brujería, el cuerpo es totalmente sensible a nuestros pensamientos y emociones. ¿Has escuchado hablar de los embarazos psicológicos? Imagínate de lo que no eres capaz de generarle a tu cuerpo a través de lo que sientes. Si tienes una enfermedad o padecimiento como gastritis, gripas, dolores musculares o en general padecimientos crónicos que no se van a pesar de todo, puede ser un foco rojo de que existe una emoción o conflicto no resuelto que está ligado a ese achaque. No es un camino fácil, si así lo prefieres, apóyate de diversas terapias o especialistas que te puedan ayudar a aliviar, descubrir o tratar dificultades emocionales. Verás que con poco camino recorrido, notaras grandes cambios.

Ser más consciente y responsable de tu salud, no se limita a hacer ejercicio, dormir bien y comer saludable. Cuidar y atender tus emociones y pensamientos debería ser una prioridad tanto como comer frutas y verduras.

Denise Vargas
Wellness Coach
Bibe