Run the fun out

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Las pelis de superación personal han sido mi guilty pleasure desde que era chiquita, tiene que ver con que mi papá las veía todas en las que se jugaba un deporte y sí, soy clientaza. Todavía me emociona cuando Rudy juega su primer partido para Notre Dame o cuando en Remember de Titans bailan al entrar al campo y más reciente cuando Dany rebasa a todos en la subida en McFarland.

clau

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Pero una cosa es que me gusten esas pelis y hasta me pongan el ojito Remi y otra es que yo me siente a escribir junto con Dalia (coeditora gráfica senior) donde seamos las protagonistas de una historia inspiradora. No pretendo que cuando acaben de leer este texto aplaudan y griten nuestros nombres. A cambio de la piel chinita y el ojo Remi les puedo ofrecer unas cuantas risas de lo que nos da oso o nos divierte de correr juntas.

Ya pasó un mes desde que corrimos medio maratón en Las Vegas Rock ‘n’ Roll Marathon. Yo estaba nerviosa desde una semana y media antes, pero Dal estaba fresca. Ella sabía que era la más preparada de las 6 que íbamos y yo me sentía arruinada pero animosa. Lo que me daba más ilusión, además de correr mis primeros 21k, es que iba con personas divertidas y a estas alturas he decidido que corro tanto por disciplina como por diversión.

dos

 

Les dejo la voz de Dal para que disfruten y rían como lo hicimos nosotras en la aventura llamada #teamvegas. Pero antes, les aclaro que el término que denominamos para decir ‘hombre guapo en la mira’ fue ‘cheesecake’.

Es necesario dejar como antecedente que el equipo de Vegas es en un 90% soltero. Y es esa la razón por la que la mayoría de los datos involucran hombres guapos, no es desesperación es simple distracción. Todo comenzó así, en el avión camino a Las Vegas. Existe esta teoría de la que soy fiel creyente, que hay una posibilidad, muy pequeña ahora me doy cuenta, de que en el asiento a tu lado se siente el amor de tu vida. Todas íbamos rodeadas por nosotras mismas, todas excepto Orquídea. Por lo que compartíamos una gran emoción esperando a que quién ocupara ese 13F, fuera lo que Orqui había esperado toda su vida. Esta de más decir que lo único que conseguimos fue una señora de edad mayor, la cuál se había confundido de asiento y dejó como reemplazo algo cero alentador.

De ahí el nacimiento de “Harry Potter y el misterio del Cheesecake”, Orquídea (Orqui, para los amigos) no se iría con las manos vacías. Vegas parecía escaso de material atractivo, pero tenemos una gran noticia my fellow runners, LA GENTE GUAPA ES ATLÉTICA y por esa razón no encontramos nada hasta el día de la carrera.

La promesa de salir a fiestear después de nuestro medio maratón fue pactada en el aeropuerto de la Ciudad de México. Porque… ¿quién va a Las Vegas y no sale a bailar? Nosotras no seríamos ese caso. Por lo que el letrero en el 12k “Run now, tequila later” fue lo necesario para que yo y mi pacer Pamela, entendiéramos el mensaje y fuera el momento perfecto para sprintear.

La marca a superar, un hombre de 2.17 m vestido de plátano, muy Vegas. Objetivo logrado, el plátano quedó atrás.

El mexicano que todos llevamos dentro salió a relucir cada vez que aplicábamos el auto sardina con excelencia, 8 personas más chofer parecen imposibles, pero al no existir la opción ‘uber limousine’ el ingenio mexicano fue necesario, algo que los uber drivers no creían posible y al ver la eficacia de nuestra maniobra lo único que podían decir era “vámonos, vámonos” con ese tan característico acento gringo.

Un equipo corredor en Vegas es la incongruencia más grande para los locales. Intentar llegar a Wholefoods, el mejor chiste para nuestro taxista. Caminar en Vegas con un sport gear de pies a cabeza (Clau y Pam no se lo quitaban ni un segundo), nos hizo merecedoras de todos los ojos de rechazo del mundo de Hervé Légers y Louboutins. Pero eso sí, NADA ni NADIE nos arrebató el sentimiento de creernos la Selección Mexicana por unos días.

Y créanme no hay mejor lugar para elevar tu autoestima y espíritu deportivo que Las Vegas. Infinitas felicitaciones y quiero decirles que ni nuestros padres estaban tan orgullosos de que habíamos corrido 21k como nuestro mesero en la cena de celebración.

Salir de antro después de correr, definitivamente no fue la elección más inteligente, pero creánme ni el viento ni la lluvia a media carrera me hizó sentir tan poderosa como bailar “Hotline bling”, con todo mi talentoso equipo, a las que se nos da muy bien el “hasta abajo” después de haber corrido 21k #YOLO.
Y qué mejor premio que el Rey de los Cheesecakes como DJ de la noche.

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“Una por el equipo” deberían de haberse titulado todas nuestras cenas, un agradecimiento a Rafa, Tania y Ariadne por ese glamour y belleza que nos salvó a el resto del equipo que parecíamos homeless intentando entrar a restaurantes finos a cenar. Gracias amigos

Creo que gracias a Nadia, Tania y Orquídea podríamos conseguir algún deal o patrocinio sobre ¿cúantos french toasts se puede comer una Shankha?, porque déjenme informarles que curiosamente si lo hubiéramos conseguido las tres serían ahora millonarias.

Clau y yo, las reinas de la “Selfie deportiva”

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Por un mundo más hot, nuestro lema y life motto.

Si algo aprendimos las dos en Vegas fue lo siguiente: “If you want to go fast, go alone, if you want to go far, go together”. Y por eso siempre iremos juntas. #ShankhaRC

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