Cuando comer sano se convierte en enfermedad

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Si cada vez que vas a comer algo tienes que revisar detenidamente la etiqueta, y el hecho de que tenga azúcar, gluten, grasas saturadas o conservadores, son razones suficientes para hacerlo a un lado y mejor comerte una manzana (orgánica, por supuesto), tal vez sufras de ortorexia.

La enfermedad se define como la obsesión patológica por llevar una dieta saludable, y puede causar desde una anemia hasta la muerte. La ortorexia fue descubierta en 1997 y hoy ya afecta al 28% de la población en países desarrollados, y se estima que cada vez aumente más el número de personas diagnosticadas con ella, debido al miedo por aumentar de peso o al tratar de vivir una vida más saludable.

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Esta enfermedad afecta principalmente a mujeres, deportistas y adolescentes. Hay algunas señales para identificar a alguien que sufre de ortorexia:

Tienen sus propias reglas a la hora de comer, cada vez más específicas.

Dedican mucho tiempo a tratar de resolver qué es lo que van a comer debido a lo complicado que es.

Siempre llevan una comida de emergencia porque saben que es difícil que en cualquier lado tengan algo que se ajuste a su régimen

Tienen una fuerza de voluntad impresionante, es difícil que se dejen seducir por algo tan pequeño como un cacahuate o una galleta.

Pero en caso de romper su régimen, se sienten culpables y se castigan con reglas aún más estrictas como la abstinencia.

Esta obsesión puede llegar al grado de tratar de buscar las vitaminas que no se están consumiendo en suplementos alimenticios, pero el exceso de ellas llega a causar daños irreparables como desmineralización ósea, osteoporosis y sobrecarga renal. Para acabar con esta enfermedad es necesario visitar a un psicólogo y a un nutriólogo, pero sobre todo tratar de superar esa obsesión por la sana alimentación.