¿Por qué es tan difícil cambiar un hábito?

289
- Publicidad -

Si fuera solo un tema de ganas e información, todos comeríamos saludable, haríamos ejercicio, dormiríamos 8 horas y no sucumbiríamos ante el cigarro o el alcohol… pero cambiar un hábito depende de mucho más,  contrario a lo que normalmente escuchamos, querer no siempre es poder.

Es muy fácil juzgarnos o juzgar a otros cuando no se cumple una dieta, no se deja un vicio o no se levanta a las 6 de la mañana para salir a correr. ¿Crees que realmente lo único que necesitas son “ganas”? La mayoría de las personas aseguran que la falta de fuerza de voluntad es lo único que los impide alcanzar sus metas.

Publicidad

De lo que no están conscientes es que la fuerza de voluntad de una persona es algo parecido a un músculo que se ejercita, crece, se cansa e incluso disminuye. Como bien dicen: EL PRIMER paso es querer, pero para realmente adoptar un hábito, existen muchos factores que interfieren como: tu autocontrol, constancia, vivencias, factores mentales, físiológicos e incluso neurológicos.

Este tema da para escribir un libro, pero en resumen, esta maraña de cosas cuando se combinan, determinan tu “poder personal”. Lo más importante para realmente tener un cambio profundo y de raíz,  es conocerte y saber qué te afecta.

En cuestión de hábitos saludables, piensa en las veces que no has podido lograr algo… Si después de acabar un “detox” regresas a lo mismo, después del programa de ejercicio intensivo no hay quien te pare del sillón o no llegas ni al día 2 de dejar el cigarro, revisa estos temas que tal vez te ayuden a  conocerte mejor y descifrar por qué a veces quieres cambiar pero no puedes.

 

El manejo de tus emociones

No es lo mismo manejar que reprimir. La gente que reprime sus emociones en exceso tiende a desfogarse de un momento a otro o a explotar. Entender y aceptar tus emociones te ayudará a manejar tu comportamiento y a saber bajo qué circunstancias eres más vulnerable.

En el caso concreto de la relación con la comida, por ejemplo, se oye hablar mucho del hambre emocional. Me estreso, entonces como… tengo ansiedad, entonces como…

La solución al mal hábito de comer emocionalmente, no se debería limitar a tomar un vaso de agua o a pensar en otra cosa si estás ansioso. Lo mejor es buscar el origen de la emoción, no limitarse a un plan de emergencia. Si constantemente estás enganchado con un estado de ánimo o emoción, mejor reflexiona: ¿qué hace que estés triste, enojado o ansioso constantemente? No apagues fuegos, busca las causas.  De esta manera será más fácil saber qué te sabotea para cambiar.

 

Motivación

Es importante que estés consciente de qué es lo que te mueve para cambiar. ¿Lo haces por ti, por tu salud, por verte bien, por competir, porque alguien te lo exige, por compararte o  por darle gusto a alguien más?.  Analiza si lo que haces tiene un fin a largo plazo e intrínseco, porque de lo contrario, cuando lo que te motiva no depende de ti, el supuesto cambio de hábito se esfumará cuando se acabe el contrato del gimnasio, cortes con tu novio o dejes de pagar el instructor.

ento

 

Tu entorno

Las personas, los ambientes y las situaciones muchas veces condicionan nuestro comportamiento a tal grado que parece imposible decir que no a algo que nos causa tentación. Descubre cómo te afecta el entorno en el que vives. Tal vez no estás consciente de que comes de más cuando estás en familia, o que fumas más cuando sales a tomar un café con “x” amigas o que en lugar de hacer ejercicio prefieres tomar una cerveza porque así es como convives con tus amigos. Suena muy obvio, pero ponerte a prueba todo el tiempo cuando quieres cambiar, cansa a tu fuerza de voluntad y creéme, también se agota. No creo que tengas que dejar tu trabajo, amigos y familia para cambiar un hábito, pero sí tienes que estar consciente de que vivir en ambientes más saludables, te hará más fácil ser saludable.

 

Tus creencias y pensamientos

Todo eso que aprendiste desde niño, que te enseñaron en casa, escuela o en el lugar en donde creciste es determinante para poder hacer cambios profundos. Imagínate que quieres bajar de peso, un ejemplo de creencia muy común es: “en mi casa, los niños gorditos son sanos”. Aunque no lo creas, haber crecido con esta creencia, afecta tu fuerza de voluntad y muchas veces te sabotea. Sacarte una idea de la cabeza y reflexionar que para ser saludable no hay que ser gordito puede que parezca muy lógico, pero nuestras acciones, en muchos casos, están influenciadas por este tipo de pensamientos. Piensa ¿qué creencias tienes que afectan a tu cambio de hábitos o a tu fuerza de voluntad?

Definitivamente de querer hacer un cosa a hacerla, hay un camino dificil de recorrer. No estoy diciendo que te compadezcas y te justifiques por dejar las cosas a medias. Cambiar un hábito permanentemente requiere de mucha disciplina y autoconocimiento ¡no te desesperes! Cambiar para vivir mejor es un proceso gradual. Ayúdate, acéptate y tente paciencia como la tendrías con la persona que más amas en el mundo… que por cierto, deberías ser tú.

 

Denise Vargas
Wellness Coach
www.bibe-e.com/