Cómo el color de un espacio puede afectar tu estado de ánimo

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Al decorar cualquier espacio solemos elegir los colores que reflejen nuestra personalidad. Sin embargo, para tomar una decisión respecto a un tono específico debemos de ir más allá…

Cada color tiene un valor psicológico particular y un efecto directo en la percepción del espacio. Mientras los colores claros lo expanden e iluminan y los oscuros le otorgan un aire de sofisticación e intimidad, los primarios generan distintos tipos de sentimientos en quienes viven el lugar.

Cortesía Neonbrand

Azul

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El color del cielo y el mar tiene efectos tranquilizantes, por lo que es ideal para los cuartos y baños. Los azules más claros inspiran calma y productividad, pero para funcionar deben ir balanceados con acentos de tonos cálidos en los muebles o la decoración.

Cortesía Glauco Zuccaccia

Rosa

El rosa, en cualquier tonalidad, es un color calmante y relajante. Varios estudios que demuestran que ver este color después de hacer ejercicio regula el ritmo cardiaco, el pulso y la respiración. Por esta característica, el rosa puede ir en el cuarto o en la sala de estar.

Rojo

Símbolo de la pasión y la energía, el rojo estimula el apetito e invita a la conversación. Es un tono muy intenso para decorar el cuarto, que debe evocar calma y relajación, pero es ideal para el comedor y los espacios de entretenimiento.

Cortesía Mathias Adam

Verde

El verde es el color de la salud y el bienestar y un stress reliever natural. Por sus efectos calmantes funciona en la mayoría de los cuartos de la casa, generando serenidad. En tonos claros puede cubrir toda una pared, o bien, estar presente a través de distintas plantas alrededor del espacio.

Cortesía Matt Walker

Amarillo

Vibrante y enérgico, el amarillo es el color de la felicidad. Además de abrir los espacios, este color es cálido e íntimo, por lo que debe ir en la cocina, el comedor o el baño. Si es usado en exceso, puede generar angustia, por lo que debe estar presente en sutiles acentos de color.

Cortesía Ian Dooley

Neutro

Blanco, negro, beige y café tienen la virtud de flexibilidad, pues pueden jugar y combinarse con los colores primarios. El blanco y el beige abren e iluminan los espacios, mientras que el negro y el café, presentes en acentos, ayudan a generar profundidad.