Publicidad
Publicidad

La ternura como revolución: Diego Céspedes habla de La misteriosa mirada del flamenco

Con La misteriosa mirada del flamenco, Diego Céspedes debuta con una historia premiada en Cannes 2025 que reivindica la ternura, las familias elegidas y el poder de contar nuevas miradas.
La misteriosa mirada del flamenco
La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (Cortesía MUBI)

La misteriosa mirada del flamenco , ópera prima del director chileno Diego Céspedes, logró conquistar el Premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes 2025 a través de la historia de una casa que se convierte en refugio o la familia que se elige. Ambientada en el norte de Chile durante los primeros años de la crisis del VIH, la película pone en el centro a una comunidad queer desde una mirada íntima que pocas veces vemos en pantalla. Sí, el prejuicio y la violencia están presentes, pero nunca son el corazón de la historia. Céspedes prefiere hablar del cuidado, del humor, de la complicidad y de esa ternura que también sostiene a quienes han tenido que inventarse nuevas maneras de pertenecer. Aquí radica, quizá, el mayor compromiso de su cine: contar historias propias sin convertirlas en un panfleto para los demás, sino desde la honestidad, convencido de que cuando una historia se cuenta desde una mirada distinta, inevitablemente aparecen nuevas formas de entender el mundo.

En conversación con ELLE México, Diego Céspedes nos habló sobre el origen de La misteriosa mirada del flamenco, la importancia de las familias elegidas, la ternura como acto de resistencia y por qué seguir contando estas historias también es una forma de imaginar un futuro más humano.

Publicidad

Jordi Linares (JL): ¿Desde cuándo empezaste a gestar la idea de La misteriosa mirada del flamenco?

Diego Céspedes (DC): Yo creo que la primera idea nació hace siete años. Las películas, para mí, son cuadros que se pintan lentamente, entonces no hay una idea central que llegue de golpe, sino que viene desde distintos lados. Siempre digo que la relación entre Flamenco y Lidia nació al ver a mi hermana pequeña pintándole las uñas a mi hermano grande mientras se contaban chismes. Ese abrazo fue el que terminó atravesando toda la película y después a todos los personajes.

También soy muy amigo de Paula Dinamarca, quien interpreta a Mamá Boa. Mucho de lo que conozco sobre la comunidad travesti proviene de ella y de muchas otras experiencias. Todo fue sumándose poco a poco hasta formar La misteriosa mirada del flamenco.

La misteriosa mirada del flamenco
La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (Cortesía MUBI)

Publicidad

JL: La casa es un refugio para todos estos personajes y un espacio de resistencia. ¿Qué querías resaltar sobre las familias elegidas y la importancia que tienen para las comunidades en América Latina?

DC: Es probablemente lo más importante y trascendental de la película. Siempre digo que las personas travestis y trans existían mucho antes que el cine, mucho antes que la moda y mucho antes de que alguien las pusiera frente a una cámara. La pregunta es: ¿cómo sobrevivían? Es hermoso pensar que personas rechazadas por sus familias decidieron encontrar una hermana, una madre o una hija en otros lugares. Esa necesidad de ternura, de amor y de encontrar un espacio en el mundo ya existía; simplemente ahora podemos contar esa historia. No solamente lo hago yo. Ahí está, por ejemplo, Las malas, de Camila Sosa Villada , que también habla de esto. Hoy, cuando los prejuicios y los discursos de odio crecen tanto, hablar de personas que solamente buscan ternura me parece esencial.

Publicidad

JL: ¿Cómo buscaste cambiar la manera en que se cuentan las historias de las disidencias?

DC: No creo que uno se proponga cambiar algo de una manera tan consciente. Lo importante es que personas diferentes podamos hacer cine. No hace falta hacer una película panfletaria ni explicar constantemente cuál es el mensaje. Cuando uno habla desde la honestidad y permite que personas distintas tengan voz, naturalmente aparecen otras formas de mirar el mundo. Entonces surgen detalles con los que uno se identifica porque vienen de experiencias reales y no de una mirada hipercomercial. Más que definir un mensaje, simplemente tuve la posibilidad de hablar desde las entrañas. Desde ahí nace un mundo mucho más hermoso para mirar.

La misteriosa mirada del flamenco
La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (Cortesía MUBI)

JL: La película aborda el VIH como una mezcla de realidad, mito y fantasía. ¿Lo ves como una alegoría de la desinformación o como la manera en que estas comunidades cambiaban la narrativa para sobrevivir?

DC: Creo que ambas cosas pueden convivir. Sí hay una alegoría sobre la desinformación. En esos años existía tan poca información que la gente prefería inventar respuestas desde el miedo. Hoy ocurre algo distinto: estamos sobreestimulados por información y aun así muchas veces tampoco logramos acceder a la verdad. Pero también me interesa mostrar cómo quienes fueron discriminados construyen sus propios mundos. No solamente reciben violencia; también bailan, se enamoran, se casan, forman parejas y crían hijos. Hay una complejidad mucho más hermosa en la manera de sobrevivir que en la violencia misma.

JL: ¿Cómo abordas el realismo mágico dentro de la película?

DC: Creo que el realismo mágico existe en todo el mundo. Todos tenemos historias donde la imaginación humana supera a la ciencia. En la película tiene mucho que ver con Lidia. Es una niña que escucha hablar de sexo y de algo peligroso relacionado con una persona a la que ama profundamente. Todo eso termina convirtiéndose en imágenes donde se mezclan lo fantástico, lo sexual y lo bello. Es la manera en que una niña organiza el mundo dentro de su cabeza. Ahí es donde el realismo mágico encaja perfectamente.

La misteriosa mirada del flamenco
La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (Cortesía MUBI)

JL: ¿Crees que la inocencia de Lidia también termina transformando a los otros personajes?

DC: Sí. No sé si ella los transforma directamente, pero sí los conmueve profundamente. Mamá Boa y Flamenco ya han vivido la violencia del mundo adulto. La inocencia de Lidia las toca y por eso la protegen tanto.

JL: Uno de los momentos más conmovedores fue el cambio que viven los hombres que llegan a la casa. ¿Qué buscabas representar con esa evolución?

DC: Me gusta pensar que siempre existe la posibilidad de hablar, de mirarse a los ojos y de cambiar. Hoy vivimos tiempos donde todos quieren destruir al otro, pero justamente conversar es algo profundamente humano. El ser humano no es solamente amor o solamente guerra; es adaptable y necesita vivir en comunidad. La película habla de que dos grupos pueden encontrarse desde la violencia, pero también desde la posibilidad de compartir, de reírse, de casarse y de vivir con dignidad.

La misteriosa mirada del flamenco
La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (Cortesía MUBI)

JL: Hablando de la estética de la película, ¿de dónde surge ese referente cercano al western?

DC: La estética nació principalmente del trabajo con la directora de arte: la casa, la ropa, los colores. El western apareció mucho más tarde. Hay una escena claramente inspirada en el spaghetti western, cuando Lidia dispara, pero el resto surge de manera más natural. Cuando uno ve desierto, violencia y armas, inmediatamente piensa en ese género. Sin embargo, la esencia de la película no es un western. Solo hay momentos que pasan por la imaginación de la niña. El resto busca ser fluido y acompañar la narración.

JL: ¿Quiénes han sido los cineastas que más te han inspirado?

DC: No diría que tengo referentes directos para esta película, pero sí autores que amo profundamente. Lucrecia Martel, que para mí es la mejor. También Alice Rohrwacher, Pasolini, Tsai Ming-liang, Naomi Kawase y, en general, mucho cine asiático.

JL: ¿Qué importancia tiene para ti seguir haciendo visibles estas historias y celebrar el orgullo?

DC: Vivimos un momento en el que los más poderosos controlan cada vez más el discurso colectivo. Nos dicen qué pensar y eso termina convirtiéndose en políticas públicas. Por eso debemos defender nuestro propio discurso. Una película no va a cambiar el mundo, pero una película, una novela o cualquier obra puede mantener vivas nuestras experiencias. Tenemos que seguir conversando, seguir encontrándonos y seguir construyendo comunidad. La humanidad tiene que seguir siendo la base. No podemos rendirnos. Hay que seguir luchando desde el arte, desde el cine, pero también desde las calles y desde la vida cotidiana.

Ya disponible en MUBI .

Tags

Publicidad

Publicidad