La mujer que construyó su camino sobre las olas

Ella eligió su propia ruta y logró lo que parecía imposible: hizo del deporte que ama su profesión.

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Solo una mujer que sabe que los límites están en la mente, es capaz de tomar el volante de una Chevrolet Cheyenne con tanta determinación. Por supuesto, es el caso de Ana Cecilia González. A sus 25 años entendió que únicamente quien se atreve a descubrir nuevos caminos es capaz de llegar a diferentes destinos, mismos que podrían estar en las olas del mar.

A su corta edad, se ha convertido en uno de los referentes del surf en México debido a una brillante trayectoria forjada desde la disciplina, misma que resulta de suma importancia al momento de vencer el miedo.

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Puerto Vallarta la vio crecer, mientras el susurro del océano la llamaba constantemente. Fue en Sayulita a los 18 años y tras adquirir su primera tabla que decidió trazar un sendero sobre el mar, descubriendo lo que quería hacer toda la vida, surfear.

Pero no basta con desearlo, debía trabajar por ello. Ana Cecilia no olvidará que al igual que ahora, su primera compañera de aventuras fue una Chevrolet Cheyenne. La razón es muy sencilla: deportividad.

Esta estrella de los mares demuestra su fortaleza en cada ola que atraviesa, es por ello que, sin duda alguna, debía elegir una camioneta que transmitiera su personalidad y su Cheyenne RST cuenta con todo lo necesario para hacerlo, gracias a la potencia del motor, que la hace perfecta para recorrer todo tipo de terreno, aun aquellos que parecen más complicados.

Al igual que en su vida profesional, sabe que la fortaleza es la clave para enfrentar las adversidades que se puedan presentar en el camino. A pesar que muchos apostaban a su fracaso, ella jamás dejó de creer en sí misma y poco a poco llegaron los títulos. Los Juegos Nacionales de Surf Mazatlán, los Juegos Nacionales de Surf Rosarito y su participación como embajadora del famoso equipo Roxy, son solo algunas pruebas de su exitosa carrera.

“El principal reto son las olas grandes, me dan temor, pero al enfrentarlas me hago más fuerte”, así habla Ana Cecilia, quien también cuenta con un título universitario en biología marina. Perú fue uno de los sitios que la confrontó consigo misma. El oleaje agresivo y gélidas aguas no parecían darle la bienvenida, sin embargo, el orgullo de representar a México le dio el impulso y valentía que necesitaba.

Hoy Punta Mita es su hogar. Todos los días toma el volante con manos firmes y conduce hasta la arena. Su Chevrolet Cheyenne le permite llegar cada vez más lejos, no solo es una camioneta sino una extensión de su personalidad: atrevida, libre y versátil.

Competir por su país es el siguiente paso, los próximos Juegos Panamericanos verán coronar un anhelo más en la larga lista de aciertos que tienen una constante, la pasión por vivir.