Comer un açaí bowl no es tan sano como creías, de hecho, es como comer pastel

Son deliciosos y, generalmente, nutritivos, pero cómo saber si la combinación que eliges es la correcta. Te decimos.

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Una de las modas más recientes que ha impuesto las redes sociales es la los smoothie bowls, que a simple vista lucen muy atractivos y que por su colorido y su estado natural parecen una alternativa saludable, pero la realidad es que su contenido de azúcar resulta una bomba para la salud.

Estos tazones servidos con mezclas de una infinidad de frutas y productos con índice glucémico alto, no son sinónimo de una dieta saludable, pero han logrado penetrar con fuerza entre quienes buscan una alimentación natural gracias a la mercadotecnia.

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La experta en dietas, Ileana Muhlstein, señala que, como en todas las modas, la mercadotecnia ha sido el gran aliado de los smoothie bowls, pero en realidad, estos tazones contienen tanta azúcar, calorías y carbohidratos como un pastel.

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Advierte que uno de los trucos de estos batidos es que contienen alguno de los superfoods, como spirulina, cúrcuma u otro ingrediente de nombre extraño, por lo que además alcanzan precios elevados y por lo tanto la gente cree que son buenos.

Mushlstein dice que la información nutricional no miente, por lo que hay que ponerle atención al contenido de azúcar de estos batidos:

El Azaí Primo Bowl en Jamba Juice contiene 490 calorías y 67 gramos de azúcar, y el Açaí Blueberry Bowl en Juice Press contiene 260 calorías y 34 gramos de azúcar. Incluso el Basic All-Star Bowl de Açaí en Juice Generation contiene 345 calorías y 47 gramos de azúcar.

La experta aclara que si bien la mayor parte de ese azúcar proviene de la fruta, hay que tener en cuenta que el azúcar natural también puede provocar problemas de salud, especialmente si hay una falta relativa de proteínas, grasas y fibra para balancearlo.

Un estudio de 2014 revela que los azúcares añadidos que se encuentran en ingredientes inofensivos como la granola, pueden conducir a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Otro estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition también encontró que demasiada fructosa puede conducir a la resistencia a la insulina y, eventualmente, incluso a la diabetes.