¿Qué es el umbral del dolor y por qué algunos lo toleran más que otros?

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Probablemente, te has golpeado alguna vez. El impacto ha sido intenso y un grito se te ha escapado por la boca. Probable es también, que conozcas a alguien con una experiencia similar: un golpe intenso pero sin gritos. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué a algunas personas les duele más que a otras? Los médicos tienen la respuesta y la llaman umbral del dolor.

La ciencia, ha definido al dolor como un estímulo capaz de desencadenar una sensación desagradable en el cuerpo. Pero tal y como lo explica el médico anestesiólogo Miguel Jiménez Olvera, es un factor “subjetivo” que impacta de formas distintas en cada persona. En este sentido, el umbral del dolor es por definición la capacidad de los organismos de reaccionar ante un estímulo nocivo.

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Se dice que un organismo tiene un umbral alto, cuando es capaz de tolerar las sensaciones desagradables. Por el contrario, se habla de un bajo umbral, cuando el cuerpo no logra tolerar estos  apremios, los cuales pueden clasificarse en dos: los que provienen del exterior como golpes, quemaduras o heridas; y los que se generan en el interior del cuerpo.

El doctor Jiménez Olvera, jefe del servicio en la Clínica del Dolor del Hospital General de la Ciudad de México, explica que el malestar físico es el principal aparato de defensa del cuerpo, pues alerta sobre las agresiones que ponen en riesgo su salud y activa los mecanismos necesarios para proteger su integridad. En ese sentido, el dolor es el primer indicio de que algo en el organismo no está funcionando correctamente y es necesario visitar al médico y evitar la automedicación.

 

Hombre y mujeres ¿A quién le duele más?

En la guerra de los géneros también se cuestiona quién es más resistente al dolor. Si bien, los estudios no logran ponerse de acuerdo para otorgar la victoria a unos u a otros; el especialista en dolor Miguel Jiménez Olvera, explica que no hay reglas definitorias en el tema. Por el contrario, existen diversos factores en juego.

Algunos de ellos tienen que ver directamente con la genética, pero otros más se asocian a aspectos culturas o educativos e incluso factores como la religión podrían ser determinantes en la sensibilidad al dolor.

Hay muchos instrumentos para medir o -tratar de medir- el umbral. El algólogo Jiménez Olvera explica que, al ser el dolor una sensación subjetiva y no ser algo tangible, existen algunos instrumentos para hacerlo lo más cuantificable posible. Desde escalas donde se pide al paciente que califique del 1 al 10 la intensidad del dolor, evaluaciones de los gestos faciales, pruebas matemáticas, hasta resonancias magnéticas que arrojen espectros de dolor medibles.

Donde si existen diferencias definitivas con respecto al género, es en cómo hombre y mujeres reaccionan a los analgésicos, el tratamiento químico del dolor. Diferentes estudios han determinado que los mecanismos cerebrales que procesan el dolor son distintos para cada uno. Razón por la cual algunos medicamentos, la morfina por ejemplo, son más efectivos en hombres que en mujeres.

Durante años, las pruebas de laboratorio que testaban los efectos de los analgésicos en animales, se realizaban únicamente en varones para evitar alterar los resultados debido a los cambios hormonales presentes en las hembras. Esta situación, según científicos como la doctora Anne Murphy de la Universidad de Georgia, han obstaculizado el tratamiento de dolor, pues aseguran que no es posible extrapolar los resultados dado que ambos géneros procesan el dolor con mecanismos cerebrales distintos.