¿Qué es el chemsex? la peligrosa práctica sexual que preocupa a los médicos

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“Esto se necesita convertir en un tema prioritario de salud”, dice la frase que da entrada al estudio del British Medical Journal, institución que desde 2015 buscaba exponer lo que es el “chemsex” y por qué tiene que importarnos.

El “chemsex”, dice el documento, es un término utilizado en Inglaterra para describir el sexo intencional bajo la influencia de drogas psicoactivas, usualmente entre hombres que tienen sexo con otros hombres. Lo peligroso de esta práctica es la combinación de estas drogas para facilitar sesiones sexuales de larga duración, no sólo de muchas horas sino de días enteros y con diversas parejas sexuales.

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Entre las drogas predilectas –dicen Hannah McCall, Naomi Adams y David Mason, responsables del informe– están la mefedrona (que provoca un aumento del ritmo cardiaco y es estimulante), el GHB (gamahidroxibutirato, conocido como la droga de las violaciones), GBL (gamma butirolactona, una especie de éxtasis líquido) y metanfetamina.

Los casos han preocupado a las autoridades de esta nación no sólo por los delitos que pueden ocurrir dentro de estas orgías sino por la salud de los practicantes que se exponen a enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre ellas el SIDA; también porque se está replicando en el resto del mundo.

En diciembre pasado, Buzzfeed Reino Unido investigó, por ejemplo, qué había detrás de Stephen Port, un hombre que recién había sido sentenciado por violar, drogar y asesinar a cuatro hombres jóvenes. Su conclusión fue que todo estaba ligado a esta práctica sexual que, al realizarse orgías bajo el influjo de tantas drogas que se administran muchas veces sin consentimiento del consumidor, los practicantes pierden la capacidad de tomar decisiones razonables, peor aún les provoca una pérdida de memoria que les dificulta establecer lo que vivieron o lo que hicieron mientras participaban.
Algunos practicantes, escribe Patrick Strudwick, describen una escala amplia de violencia sexual, adolescentes que entran en el juego completamente vulnerables –y quienes usualmente reciben más ataques–, depresión, psicosis, sobredosis de víctimas que terminan en coma y repentinas muertes.
Uno de los testimonios explica su experiencia así: “he recibido más de lo que yo estaba de acuerdo, pero no había mucho que yo pudiera hacer”.

Ya en varios hospitales europeos, las autoridades están preguntando a los pacientes que llegan a tratarse por alguna ETS si alguna vez han practicado “chemsex”, pues sospechan que el aumento de pacientes con alguna enfermedad de transmisión sexual tiene relación con dicha práctica.