Double Masking: la solución a las pieles mixtas

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Utilizar una mascarilla va más allá de sólo consentirte, es una manera de nutrir a tu piel tópicamente. Y como no nos gusta encasillarla por tipos (porque no siempre necesitamos lo mismo), nos encanta la técnica de la doble mascarilla.

Hacer double masking tiene mucho sentido, si lo piensan bien. Tener una piel mixta significa que tenemos diferentes asuntos qué atender en nuestra cara. Por lo general, las áreas grasosas están en la zona T (frente, nariz y barbilla) con partes más resecas en las mejillas. Es sólo lógico que entonces requiramos distintos tipos de productos según las necesidades del cutis. Aquí es donde esta técnica encaja perfecto. Básicamente, se trata de usar dos mascarillas.

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Existen dos métodos:

#1 Dos al mismo tiempo
Mejor momento para usarlo:
cuando tu piel simplemente no se decide y ves problemas focalizados.

Este depende completamente de lo que busques resolver. Por ejemplo, para la zona T, tal vez querrás utilizar una mascarilla que controle el sebo y elimine impurezas, mientras que en tus mejillas escojas aplicar una muy hidratante. Sólo asegúrate de que los productos no se toquen entre sí, una vez aplicados. ¿Buscas una perfecta para controlar imperfecciones? Checa éstas.

#2 Layering
Mejor momento para usarlo:
cuando toda nuestra cara requiere varias soluciones.

El layering significa poner las cosas por capas. Si tu piel necesita purificarse y al mismo tiempo requiere de un shot de hidratación o calmar los efectos de la mascarilla detox, este truco te funcionará de maravilla. Primero aplica la fórmula más fuerte, enjuaga y sucédela de otra ligera y humectante. Ten cuidado de no mezclar demasiados ingredientes. Si la primera que utilizaste era contra el acné y luego usas una anti-edad muy pesada y cremosa, lo único que lograrás es que se inhiban los efectos de la anterior.